pareja

La atracción de Arturo y Rita

Estaba amaneciendo, Arturo, estaba acostado con las manos detrás de la nuca, sentía que su cerebro estaba envuelto en una bruma desquiciante. Había pasado toda la noche en vela ensimismado en sus pensamientos, los cuales no eran ni medianamente agradables, en las últimas horas los acontecimientos ocurridos daban más que pie para sentirse mal, derrotado, frustrado.

Durante los seis meses transcurridos, desde que conoció a Rita, se produjo en las primeras semanas una verdadera explosión de emociones motivadas al atractivo avasallante que ella ejercía sobre Arturo, no era para menos. Ella era una mujer de singular personalidad que estaba unida a una belleza llena de contrastes, más bien alta, muy blanca, pelo y ojos negrísimos, cuerpo juncal, bien proporcionado, senos inhiestos, y si algo faltaba, su corolario de lujo, una hermosa sonrisa.

Inician una relación basada en el atractivo físico más que en cualquier otra cualidad, Arturo, un hombre bien plantado, alto, no con ese atractivo hecho de galanuras de novela, sino en la apariencia de una personalidad definida, casi arrogante del que sabe a dónde va, seguro de sí mismo. En su vida no habían faltado nunca los amoríos. Sin embargo todas las veces había hecho prevalecer el sentido común a las veleidades del amor sin comprometer su integridad emocional. O tal vez porque no se había enamorado nunca realmente.

atracción

Las veleidades del amor

Por el contrario Rita, era una mujer apasionada, poseída por las emociones y por el goce del amor, su entrega a los juegos amorosos con sus amantes ocasionales era total, sin ambages, sin tapujos, sin medias tintas. No tenía medida, ni límites, pero; sus amores eran volátiles, impredecibles, intemperantes, Tal como venían sus amores y pasiones así se extinguían sin aviso y sin protesto.

Arturo, con su historial de hombre duro, ecuánime y comedido en las artes amorosas, infortunadamente sucumbió de forma cándida, inopinada, a las artes seductoras de Rita, que era una de esas mujeres sapiente de su poder seductor sobre los hombres y, que por supuesto lo usó arteramente para someter a nuestro protagonista con ventaja, premeditación y alevosía.

Siempre hay una primera vez

Así pasaron los seis meses en la historia de los actores de esta novela de vida. Ella, acarició los oídos, con palabras sibilantes y dulces al varón prepotente, invicto en cuanta relación amorosa se había involucrado. Se dice en la conseja popular que; siempre hay una primera vez y en verdad Arturo, cayó redondo en la tela de araña que Rita, supo tejer a su rededor, cuando menos lo pensaba –ustedes saben que cuando uno va a caer no ve el hueco- esto le pasó a nuestro amigo.

epílogo

En esta relación de Arturo, se podría pensar que es una víctima, craso error, ni es víctima ni victimario, solo que en este juego, jugó y perdió, un error fríamente calculado pero; lo que él no tuvo en cuenta es que; sus emociones y sentimientos por primera vez se quebraron –bueno- Haciendo un balance de lo acontecido, no hubo ganadores ni perdedores, solo él, sobre todo si pensamos que solo salió con heridas de guerra. Quien se trenza en una batalla la generalidad de las veces sale muerto o herido.

Epílogo

Por eso nuestro amigo había pasado la noche en vela reflexionando sobre estos seis meses pasados y, digo pasados porque ayer, la relación de Rita y Arturo terminó. Este, luego del mal rato pasado por el rompimiento auspiciado por ella razonó; desperezándose y pensando lúcidamente. A veces es mejor que pase lo que pasa, los dos sabíamos que una relación asentada solo en los placeres de la carne, no tiene futuro, -suspiró- Es hora de dormir y ya veremos.

mancha1

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