Atlas Profilax

Atlas Profilax ... seguro que nunca has escuchado hablar de ello. Quiero hacer llegar mi experiencia personal relacionada con la importancia de la salud y con el Atlas Profilax, y lo que una persona llega a hacer por sentirse bien.

Desde hace años, iba sufriendo diferentes dolencias a nivel físico derivadas de la espalda: dolores musculares, vértigo, agarrotamiento de cervicales, contracturas, dolor general de espalda... Los dolores de espalda los iba sobrellevando, pero cada vez, me iba dando vértigo más a menudo, que aún con medicación, me obligaba a estar tumbada ante las molestias, además del peligro que conlleva un ataque de vértigo cuando te encuentras sola en la calle, en el trabajo, en casa.

Visité diferentes profesionales, ya que el médico de cabecera, únicamente me recetó pastillas, y a veces no eran lo suficientemente efectivas. Mi problema de vértigo no provenía de un problema de oído, sino al riego sanguíneo que a veces se colapsaba a su paso por las cervicales: cuando tenía un poco de estrés y se me agarrotaban las cervicales, aparecía el vértigo.

Me apunté a hacer deporte y no funcionaba, pues a veces me encontraba peor, acudí a masajistas, fisioterapeutas, osteópatas, acupuntura... quienes me ayudaban, pero con resultados a corto plazo. Gastaba ingentes cantidades de dinero en tratamientos hasta que en un programa de televisión, escuché que hablaban de un método revolucionario contra muchísimas enfermedades, muchas de ellas crónicas, llamado "Método Atlas Profilax".

El método Atlas Profilax consistía en la colocación del hueso atlas, hueso que soporta la cabeza y que desde el nacimiento está descolocado (una de esas taras humanas, como el apéndice, ligadas a la evolución del hombre), y que dependiendo del parto y de golpes a lo largo de la vida todavía se descoloca más y provoca que al girar la cabeza, esa descolocación del hueso presione los vasos sanguíneos, los nervios linfáticos y la médula espinal, provocando entre muchas otras dolencias: vértigo, migraña, lumbalgia, falta de coordinación y equilibrio, etc.

Nunca había oído hablar del Atlas Profilax hasta ese momento.

El método Atlas Profilax me daba bastante miedo porque la técnica consistía en colocar un hueso, pasándolo por debajo de otro, pero me fié del programa y decidí consultar a un médico del Atlas Profilax. Mi miedo era a la posibilidad de que me causara alguna lesión, parálisis, etc. El médico del Atlas Profilax me sentó en un sofá, y se presentó: era médico, suizo, y en su país había una academia de medicina que enseñaban específicamente el método ATLAS PROFILAX, de hecho la seguridad social costeaba el tratamiento del Atlas Profilax. Una vez se presentó, puso un vídeo y empezó a explicarme la "tara" humana que tenemos todos al nacer, con radiografías hechas desde todos los ángulos, cómo afectaba  a la pelvis, cómo se descubrió, cómo me lo iba a hacer, qué iba a sentir, y sobre todo, si me iba a curar o no el vértigo, que es lo que más me preocupaba.

El tratamiento del Atlas Profilax en sí costaba 180 euros€, y consistía en dos sesiones: una primera para colocar el atlas, y una segunda, a la semana, para un masaje con electrólisis.

La verdad es que Atlas Profilax no me pareció caro, después de haber gastado tanto dinero en pastillas, masajistas y acupuntores, si de verdad, no iba a tener vértigo nunca más, así que si estaba ya decidida; la gota que colmó el vaso, fue encontrarme a una paciente que recién salía de haberse tratado con el método Atlas Profilax y hablaba de una sensación de flotar y de ligereza extraordinaria... La verdad es que aquello parecía un milagro.

Aquello me hizo decidirme a probar el Atlas Profilax.

Atlas Profilax

El método Atlas Profilax había empezado. En primer lugar, me palpó el cuello, apretando en el atlas, para notar el nivel de descolocación. En segundo lugar, me hizo girar el cuello primero a la izquierda todo lo que yo podía, y luego a la derecha todo lo que yo podía. En tercer lugar, me hizo juntar las piernas y tocar con las manos al suelo, si podía, manteniendo las piernas rectas: solo llegué a los tobillos. Y por último, me hizo tumbar en una camilla, me ordenó agarrarme fuerte a ella, boca abajo, y me sujetó las piernas, estirando fuertemente de ellas, para ver el nivel de desequilibrio de la pelvis (yo ya había oído hablar del hecho de tener una pierna más larga que la otra), me encontró una diferencia de 4 cm. La derecha 4 cm. más larga que la izquierda.

Una vez realizado todo este estudio, me dijo que me sentara en una silla, me relajara, que no tuviera en ningún momento miedo, porque no iba a hacerme nada malo, pero eso sí, me iba a molestar, incluso a hacer daño, porque lo que tenía que hacer es, mediante un percutor (parecido a un vibrador grande pero que vibra mucho más fuerte) empujar el músculo del cuello fuertemente, para hacer mover el hueso y encajarlo dentro de la cavidad donde debiera estar. Me relajé todo lo que pude, y cogió mi cabeza como un balón de rugby, me acercó el percutor y apretó sobre la zona fuertemente. Me dijo varias veces que si no aguantaba el dolor se lo dijera, y la verdad, es que en ningún momento sentí dolor, era muy soportable. No sé si yo esperaba que me fuera a doler o qué, pero a los segundos terminó, y me quedé un poco decepcionada, porque pensé: si no me ha dolido es que no me lo ha colocado...

Pero al momento descubrí los primeros beneficios del Atlas Profilax: al levantarme sentí la columna más suelta, me hizo girar la cabeza y me sentí un poco Linda Blair en "El exorcista", ¡giraba muchísimo más la cabeza!, me hizo tocar el suelo con las manos, y ¡puse las palmas en el suelo! Cuando me dijo que empezara a caminar, no solo me sentía más erguida, sino que la sensación de flotar existía...

Me comentó, que a los díasde aplicar el Atlas Profilax, iba a sentirme mal, porque la sangre por fin iba a correr con fluidez, y el cerebro, tantos años teniendo la información de "el atlas está mal" ahora tenía que acostumbrarse a chequear de nuevo el cuerpo. No se equivocó: tuve un vértigo de tres horas, como nunca lo había tenido, pero ese fue mi último episodio de vértigo.

A la semana volví para que me hicieran el masaje con electrólisis como la segunda fase del Atlas Profilax: aquello me dolió casi más que la colocación del atlas, era como si te clavaran agujas en las zonas contracturadas de la espalda, y el masaje duraba una hora... Al final me pasó rápido, porque una se acostumbra a todo, y puedo decir a día de hoy que esos 180€ que pagué fue una de mis mejores inversiones que he hecho en mi vida.

Han pasado ya 6 años desde que me traté con Atlas Profilax: no he vuelto a tener vértigo, ni mareos, ni dolores de espalda, contracturas las justas, tengo mejor equilibrio y coordinación, etc.

Sé que parece un cuento chino, pero tras el resultado no dudé enm andar a mi familia y amigos que han quedado encantados con el Atlas Profilax.

Atlas colocado tras el Atlas Profilax

 

ATLAS PROFILAX

Imagen 1: persona que se ha sometido al Atlas Profilax.

Imagen 2: persona que no se ha sometido al Atlas Profilax.

atlas profilax

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