lo cursi

 

¿TE ATERRA LO CURSI?

Algunos piensan que es preferible esconder los sentimientos antes de quedar en evidencia de una aparente blandura. Ciertamente para quienes la sensibilidad tiene matices de color rosa y sienten pánico de estar asociados con ese color.

¿Es poco inteligente ser cursi?

Para estas personas las emociones viajan en trencito con los juicios, fíjense; sentir alegría es bueno, demostrar afecto está más o menos y revelar ternura es casi un pecado. Es gente que le da terror ser cursis. Que a su vez es considerada como poco inteligente o una sensibilidad almibarada y ramplona, además de ridícula, piensan que la cursilería es pecaminosa porque se regodea en lugares comunes. Por esto corren en dirección opuesta cada vez que presienten su aparición. Al percibir lo cursi huyen por la derecha.

Sin embargo, una cosa es tener sentido del ridículo y otra es el temor a caer en la cursilería. Siendo que; lo primero nos permite socializar y potenciar nuestro sentido del humor; al ser conscientes, de esa línea nos ahorramos el bochorno público, pero también podemos traspasarlas para divertirnos a expensas del desparpajo. Más bien es como un stop que aplicamos a voluntad, no solo para preservar nuestra dignidad sino; más bien para evitarle a los demás la pena ajena.

Pavor por lo cursi

En otro orden de ideas; el pavor a dejarse llevar por cursilería funciona más como una jaula. Cuando insistimos en evitar a toda costa caer en sus manos, perdemos la oportunidad de expresarnos y de apreciar la sensibilidad de las otras personas. Porque la resultante entre lo subjetivo del asunto y su carácter inevitable, lo cursi más bien sirve como vehículo para soltar aquello que de otra manera permanecería encerrado en nuestros corazones. Recuerden que sentimiento que no dejamos que se exprese, se pierde como la fruta madura que dejamos en el árbol, nadie disfruta su dulzura.

Sobre entiendes que; todo este rodeo no ha sido más que una forma de confesar, que no solo he perdido el miedo a lo cursi, sino que además he aprendido a apreciar la cursilería ajena. Esto me ha ofrecido una mayor libertad (entre otras deslastrarme de los juicios ajenos), y me ha permitido valorar a las personas por lo que son y no por lo que deberían ser. Aunque pareciera una contradicción, hay que tener personalidad para ser unos cursis auténticos. Tarjetitas edulcoradas, porcelanas de flores lilas, canciones romanticonas, poemas de secundaria… lo cursi nos acosa por doquier y, verdaderamente no es tan tóxico como parece y lo pintan.

¡Sé honesto, algunas veces has sido cursi!

Además chico (a), si somos honestos, la generalidad de nosotros hemos tenido episodios de cursilería. Amigos, el que esté libre de rosado que lance la primera piedra o quizás ¿peluches? ¿Y cuál es el problema? Si aparte de tener su propio encanto y estética, lo cursi ofrece licencias expresivas que hacen feliz a más de uno. Tan igual que la belleza, que se encuentra en el ojo del que la observa, los terrenos de la cursilería están en la mente. Nada mejor que cada quien, libere sus sanos sentimientos de la manera que pueda y quiera. Incluso si vienen perfumados.

Término

Para terminar; fluye en nuestra sangre latina una predisposición natural a la cursilería. Entonces; ¿cómo explicar algunas baladas y boleros, sin olvidarnos de las telenovelas? Cuando soslayamos los juicios y permitimos que fluyan las emociones, de seguro en algún momento nos meteremos en aguas cursilonas, pero seguramente, habrá quien reciba el regalo con una sonrisa.



mancha1

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