Si no duermes lo suficiente, tus procesos mentales tenderán inevitablemente a deteriorarse: la memoria y el pensamiento vacilarán y el letargo se apoderará de tí.

Un creciente número de estudios sugiere que dormir mantiene en formas las conexiones nerviosas del cerebro, lo que explicaría por qué, si no se duerme lo suficiente, resulta complicado pensar con claridad. Hace 50 años los investigadores creían que el cerebro "descansaba" durante el sueño. Hoy se sabe que el cerebro está realmente trabajando a tope cuando dormimos, reactivando las conexiones nerviosas que no se han usado durante el día, porque como los músculos, necesitan ejercicio para no atrofiarse. El sueño igualmente ayuda al cerebro a desarrollarse y madurar desde el propio útero. Cuando el feto tiene más de 30 semanas, entre un 50 y un 90 por ciento de su sueño se produce en fase REM, es decir aquella en la que soñamos, y también la que se ocupa de poner las conexiones nerviosas en su lugar. Hay que tener en cuenta que los adultos sólo tienen un 25 por ciento de su sueño en fase REM, y los ancianos, un 15 por ciento o menos. El sueño ayuda también a consolidar la memoria, lo que podría explicar por qué se nos olvidan las cosas cuando no dormimos lo suficiente. "Al final del día, el cerebro es como un escritorio totalmente desordenado" señala el neurólogo Bruce McNaughton de la Universidad de Arizona en Tucson. "Dormir es una necesidad biológica básica, igual que comer y beber", explica el biopsicólogo Carol Everson, autor de un estudio del Instituto Nacional de Salud Mental estadounidense.

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