En estas fechas en las que la gran mayoría está de vacaciones y el calor reina en nuestros días, se incrementan las fiestas en los pueblos, conciertos y espectáculos para todos los públicos.

Desde artistas de renombre, hasta verbenas con un amplio repertorio de versiones de canciones del verano.

Cuando un ayuntamiento o un comité organizador de eventos, decide contratar a una verbena (orquesta), ésta suele tocar durante una hora y media con descansos como mínimo de media hora. Cuál es mi sorpresa cuando me cuentan miembros de las mismas, que en algunos contratos se firma que el fin de la noche será cuando no quede nadie en la plaza, o en la carpa. Otros terminan cuando por la mañana aparezca la banda municipal... Si no,  no cobran.

El dinero que ganan estas orquestas (siendo normalmente de un número elevado de componentes) comparado con artistas de renombre, que quizá no ofrezcan la misma capacitación, es abismal, saliendo bastante peor las orquestas de verbena, no siendo lo normal que lleven un caché fijo.

 

Pues bien, los artistas de renombre (como ejemplo, cualquiera que salga en los 40 varias veces al día), como mucho hacen conciertos de dos horas (claro, hay algunas excepciones) y las verbenas pueden estar actuando hasta 10 horas...

¿Y por qué no sacan discos desde discográficas los artistas de verbena que generalmente son buenos músicos, para así poder obtener mayor beneficio? Porque en este mundo de la música, lo que prima es el dinero y no la calidad. Convierten a los artistas en productos, cuanto más moldeables mejor, un público más específico, como si se tratase de una revista para quinceañeros...

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