CUIDADOS PARA LA TERCERA EDAD

Con el tiempo, nos damos cuenta que los años transcurren e irremediablemente van produciendo cambios en nuestro cuerpo y mente. Eso no significa que no sigamos transitando con motivación, buscando situaciones que nos dignifiquen y nos mantengan en comunicación con otros integrantes de nuestro círculo social.

No olvides que tu cuerpo necesita movimiento para lo cual debemos integrar a nuestras actividades caminatas y ejercicios físicos programados con cierta frecuencia. Envejecer con calidad de vida debe ser un viaje que dura toda la vida, comenzando desde el nacimiento y recorriendo un camino quizá no conocido por muchas personas; por lo tanto no deja de ser un desafío.

Recordemos también que es necesario comprender a quienes tienen edades diferentes a la nuestra y lograr con ellos una relación que no nos aísle.

Aconsejamos el descanso físico y psíquico para renovar energías; mantener una dieta saludable con ingredientes variados, naturales y no simulados por etiquetas comerciales no científicas.

Es de destacar, la importancia de la interacción que ha de asumir el anciano con su familia, amigos, la comunidad en la cual vive, propiciando todo cuanto pueda ayudar en la solución de obstáculos y problemas, que impiden que éste se sienta útil para sí mismo y para los demás; con menos achaques y mejores condiciones de la salud individual y colectiva.

El ejercicio físico, las actividades y actitudes, determinan nuestra conducta para afrontar cada etapa, buscando siempre dar "vida a los años" como lo reafirma la geriatría.

Todo movimiento que realizamos, ya sea programado o espontáneo, es "el" gran estimulador de la contractilidad de nuestros músculos, lo cual estimula la circulación e irrigación sanguínea a los tejidos, brindando mayor oxigenación para que active nuestra marcha.

También esos movimientos activan las articulaciones para que no acumulen tantos depósitos cálcicos y evitar los dolores de rodilla, por ejemplo, que son tan limitantes. Éste es uno de lo indicadores más trascendentes en la instancia de valorar la calidad de vida. Que cada persona pueda moverse y trasladarse por sí misma ha de ser lo más importante a estimular para propiciar que se prolongue lo más posible en el tiempo. Esto nos asegura libertad, independencia, autotraslado y autodecisiones en nustra vida cotideana.

Reiteramos que la prevención de los problemas de esta etapa, deben y pueden prevenirse muy tempranamente en el ciclo vital.

 Todo lo dicho anteriormente favorecerá a disminuir los factores de riesgo del desarrollo de las enfermedades arteriales, tanto cerebrales como coronarias, así como otras enfermedades diabetes, artritis, osteoporosis.

No es esta una responsabilidad que podamos realizarla solos; juega un papel primordial la familia, los grupos que interactúan en la atención de la salud, los integrantes todos del gobierno y la sociedad, dando apoyo en lo individual, en lo económico, en lo social y en lo colectivo.

Aprender a envejecer es una actitud positiva ante la involución que nos va obligando quizá a cambiar de hábitos de vida, de alimentación, de vestimenta, de vivienda, del cuidado de nosotros mismos.

En el mismo sentido que venimos hablando de la prevención, ha de considerarse una previsión en lo que tiene que ver con el "evento jubilatorio que hemos de afrontar o que ya muchos disfrutamos".

Muy deversas son las situaciones a las cuales se enfrentan las apersonas que se jubilan; algunas de ellas sería importante haberlas pensado,  programado, antes de que se concretaran.

Es muy deseable abordar por lo menos la idea de que habrá un cambio de vida, que ya no estará la rutina diaria del trabajo,ni los vínculos personales cotidianos que tenían un contenido afectivo hacia un grupo, una situación laborl que llenaba nuestro ser.

Abordar el hecho de que vamos a permanecer más tiempo en nuestra casa y volver a asumir quizá ciertos roles que pueden generar una convivencia conflictiva prevenible. La "crisis jubilatoria" como algunos la llaman, puede afectar en mayor o menor grado nuestra vida; se afectará tanto según sea la actitud que asumimos en prepararnos para enfrentarla.

Si nos sentimos deprimidos o no podemos encontrar el camino para reprogramar nuestras vidas, busquemos ayuda en grupos o instituciones de cuidados para la tercera edad, o quizás individualmente con técnicos de la salud que tengan preparación gerontológica para aboradar esta temática.

 

Fuente: "Aprendiendo a envejecer" de Lic. en enfermería Gladys Picción y Lic. en enfermería Mirna Ibarra - Revista Vivir Mejor. Año 2 - Setiembre 2010

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