¡Uno aprende con el tiempo…!

Uno aprende con el tiempo que normalmente pasa; algunos de nosotros nos invade un pensamiento inmediatista que nos impele a gustar de las soluciones rápidas, expeditas, en nuestras vidas y en todo aquello que nos hace sentir bien. Ciertamente seríamos unos tarados si gustáramos de lo contrario. ¿Quien no quiere verse bello, intensamente feliz, sanos, tener un cuerpo bien construido, poseer dinero, tener buenas relaciones sociales, estar con la pareja soñada, respetado, popular en nuestro entorno habitual, entre otras muchas cosas más?

Nada es regalado…

Es tremendamente fácil imaginarlo, como desearlo, pero; nada es regalado tal cual nos lo decían nuestros mayores. Preguntémonos más bien qué hacer para lograr todo lo que hemos imaginado en el párrafo anterior. Cuántas veces pensamos que con solo desearlo nos haríamos de un auto nuevo, por más señales rojo, sin movernos siquiera del sitio en dónde estamos instalados cómodamente. Eso sucedería solo si por carambola nos ganáramos la lotería, sin embargo para eso tendríamos que haber comprado primero el billete.

Para lograr una experiencia positiva en el tiempo, tendríamos que hacer previamente un trabajo sostenido. Ser excelentes en el manejo de las experiencias a veces no muy agradables en verdad, para llegar a resultados netamente cónsonos con lo que deseamos. Para llegar a lo bueno pasaremos por saber el costo de nuestro objetivo. De lo contrario lo que deseamos no pasaría de ser solo fantasía idealizada. En otras palabras son; deseos gaseosos.

aprendiendo

Nos enamoramos de los resultados finales…

Somos proclives a enamorarnos de los resultados finales sin pensar en más nada. Es como el pensamiento de una novia que piensa en el día del matrimonio pero; no se pasea en el escenario de su vida de casada, en su presente solo el traje de novia y la fiesta. Nunca se ha planteado el día después del matrimonio ¡Claro por lo menos tiene novio!

Tenemos la tentación de pensar, entre comillas, sino seguimos los sueños somos unos perdedores, o que somos unos botarates, inseguros, sin conciencia de nuestro potencial. Como ejercicio nos toca hacer más afirmaciones y pensar en positivo. Una ayuda innegablemente, pero; no es suficiente. Se puede hablar de un sinnúmero de ejemplos que la vida nos ha puesto delante, hasta de mi vida misma. Ha quedado claro entonces que no es suficiente soñar, sin las acciones que correspondan en su momento. Soñar queda lamentablemente en un dulce ejercicio de imaginación que no tiene recompensa en lo existencial.

Bien, solo disfrutemos el viaje, si no lo meditas un momento te parecerá algo brumoso, absurdo. Cuando llegas a entenderlo tomas cuenta de que en realidad es la práctica del arte de vivir continuo y cotidiano. Son experiencias, “viajes” que determinan la consecución de tus metas y logros.

Por Gerag.

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