Como lo digo en el título, me retiro y renuncio a la iglesia católica. Por qué? Es sencillo pero, debo empezar a relatar la historia por el principio. Fui bautizado, como muchos, en el catolicismo y durante muchos años de mi vida viví inmerso en la tradición y las prácticas de esta religión. Durante un periodo de unos once años, estuve muy unido a la parroquia de mi barrio como catequista y en otras actividades propias pero, al final de este periodo, durante unos largos meses, estuve viviendo en mi interior una especie de contradicción a la vez que de frustración y engaño (del cual participé). Sentía que había cosas que no encajaban y que no eran muy coherentes. Al cabo de aquellos meses y coincidiendo con el fin del curso de primera comunión, me alejé de la parroquia. Como dice Serrat, es hermoso partir sin decir adios. Lo había decidido. Aquel 8 de diciembre de 1999 había asistido a la última misa de mi vida (en términos de la participación y la filiación a la iglesia). A partir de ese momento era otra persona y vaya que si! pues sentí en mi interior como crecía un espacio inimaginable a velocidades gigantescas. Mi opción de fe ya no dependía de una iglesia y mucho menos de una religión. Me liberé. A tal punto que con las sucesivas experiencias y encuentros con gente de pensamientos y vidas mucho más amplios y diversos pude crecer de manera más real y humana. Cada día sentía que toda la fe que me inculcaron y que viví, era tiempo perdido. Se abrió mi mente; me atreví a conocer otras ideas (quiza heregías) que me plantearon profundas inquietudes y cuestionamientos. Estos últimos 12 años, han sido de afirmación en mi autonomía de fe y tras leer, aprender, conocer y experimentar, hoy puedo decir con convicción absoluta que creo en dios (con minúsculas, pues a él esas cosas no le importan) y punto. Sin iglesias, sin religiones, sin sectas. Únicamente con mi propia convicción y autonomía. Pero volviendo al principio, la separación de la iglesia, hasta este punto, no es oficial. No consta en ningún registro. Así como nos registraron el día del bautismo y somos un número, un alguien en el libro de la iglesia, así mismo debemos hacer que ello se borre. Por qué? Pues, porque por cada inscrito en la iglesia, hay un rubro que esta recibe de parte del estado, por una vieja tradición y tratados entre estas dos instituciones. Ese es uno de los medios por los que la iglesia se sostiene y existe. Eres un número que, como senso, funciona para la iglesia y el estado, lo que les da el poder de decidir en tu nombre. Si me retiro, nunca más en mi nombre decidirán qué hacer con la fe y la vida de todos. Esta es una decición crucuial. No es ateismo, que no se confunda! Solo niego la preponderancia, la autoridad y la trascendencia de la iglesia. Niego las religiones y condeno la manera como las miles de sectas e iglesias han manipulado a la humanidad durante la historia.

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