Tal vez te plantees apadrinar un niño del Tercer Mundo para poner tu granito de arena en la solución de los problemas de los países del Tercer Mundo. Te felicito. Todo lo que se da llega, en mayor o menor medida, pero llega. Lo único que no llega es lo que no damos. Además, lo que se da regresa a nosotros multiplicado en abundancia.

Yo he apadrinado un niño cuando pensé que era mejor darle regalos y dinero a un niño que realmente lo necesita que a algún niño de nuestros amigos sobrado de todo. os aseguro que es una gran ilusión. Te envían fotos del niño, cartas, dibujos... Es como si tu familia hubiera crecido en un miembro más. Menos satisfacción me ha reportado ser madrina de bautizo de algunos críos de la familia.

Os animo a apadrinar niños. El dinero suele ir para sus comunidades, no sólo para la familia del crío. Estás ayudando a todos, pero le pones cara a uno de esos niños, que es tu ahijado. Hay muchas ONGs a través de las que puedes apadrinar niños. Yo lo he hecho con la Fundación Vicente Ferrer de La India. Mi ahijado es un crío de unos seis años, con varios hermanos y guapísimo. ¿Qué voy a decir? Es un orgullo ser su madrina. Espero que él esté tan orgulloso de mí como yo de él. Apadrinar un niño me ha dado mucha felicidad.

Apadrinar un niño del Tercer Mundo no te sale nada caro. Estamos hablando de 18 euros al mes. Es el dinero de comer dos días laborables en un bar o el dinero de un libro que no cueste mucho. Por muy poco puedes convertirte en padrino o madrina de un niño que lo necesita.

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