La isla volcánica de Aogashima

Aogashima es una pequeña isla volcánica ubicada en el mar de Filipinas a menos de cuatrocientos kilómetros de Tokio. El volcán que da nombre a la isla tiene una altura aproximada de cuatrocientos metros y dos cráteres, uno de los cuales continúa emitiendo vapor.

Aogashima es el hogar de una pequeña población de doscientas personas que viven en distintas zonas de la isla y en la caldera de su cráter llamado Maruyama. No temen una nueva erupción y parece que han olvidado que la última se produjo en el año 1785 arrasando con su lava a la mitad de sus habitantes.

Aogashima tiene sus propios recursos naturales como saunas, pesca en abundancia y terrenos muy ricos para cultivar, que sus habitantes aprovechan para vivir. Entre todos, han ideado una fábrica de sal, calientan el agua del mar en el cráter y extraen la sal cuando el agua se ha evaporado. Todos colaboran en el cultivo de verduras y patatas que cocinan utilizando el vapor que desprende el volcán. Su árbol protector Koikeoku es un cedro de doscientos treinta años, el musgo que cubre su tronco desprende la energía positiva que les transmite seguridad.

Aogashima, por su escarpado contorno, tiene como único acceso al exterior un helicóptero que viaja una vez al día para trasladar a ocho o nueve personas a la isla Hachijojima, la más próxima, y que puedan ser atendidas si lo necesitan o intercambiar sus productos por otros.

Aogashima es el refugio natural de esta población tranquila que trabaja y disfruta de la vida sin pensar en el mañana.

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