Imagen de Antonio Machado con una de sus frases

Antonio Machado es uno de mis autores preferidos y de quien todos conocemos su biografía y su triste muerte en Collioure (Francia). De su obra poco puedo deciros porque tenemos acceso a ella gratuitamente en varias páginas de Internet. Me interesa contaros sus aspectos menos conocidos que aparecen en el libro Últimas soledades del poeta Antonio Machado: Recuerdos de su hermano José, escrito en el año 1940.

Antonio Machado amaba la naturaleza y disfrutaba en el campo colocando su cabeza bajo el caño de una fuente para refrescarse y hacer una pausa cuando estaba escribiendo a cualquier hora del día o de la noche y en cualquier estación del año.

Antonio Machado detestaba el bigote, las patillas y la barba; ajeno a la moda de su época siempre se mostró con su cara limpia y afeitada. La rutina le agobiaba y hubiese disfrutado viajando por todo el mundo para conocer nuevas culturas si su economía se lo hubiese permitido.

Antonio Machado escribía sus versos para que fuesen leídos y rechazaba a quienes recitaban sus poemas. Cuando le comunicaban que los tenían programados en la radio, la apagaba de inmediato antes de que empezaran. A veces, le invitaban a acudir a los recitales y, para evitarlo y no ser descortés, se disculpaba alegando problemas de salud o la gran emoción que sentiría al escucharlos.

Antonio Machado era aficionado al teatro; su compositor preferido era Mozart; admiraba a Velázquez, a El Greco y a Goya porque pensaba que con los colores de sus cuadros mostraban cómo era el mundo de su época.

Antonio Machado era un hombre libre que disfrutaba escribiendo mientras fumaba un cigarrillo tras otro con sus numerosas tazas de café. Sólo dejó de fumar cuando su esposa enfermó. Su bondad y generosidad eran reconocidas, no toleraba la falsedad y cuando alguien dañaba a sus seres perdonaba pero jamás olvidaba.

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