En ocasiones una historia sencilla basada en hipótesis no refutadas puede convertirse en uno de los mayores obstáculos para conocer la verdad. Esas historias fáciles de comprender, en la que todo parece encajar son muy atractivas, pero no siempre nos muestran la verdad.

Con esto me estoy refiriendo al buen concepto que nos han generado sobre los antioxidante, convirtiéndolos en la panacea contra el envejecimiento y contra el cáncer. Todo ello basado en una regla de tres, todo comenzó cuando se empezó a plantear que la causa del envejecimiento eran los radicales libres, un tipo de compuestos que oxidaban el organismo.

Como bien es sabido, todos encuadramos la palabra óxido a lo viejo o a algo que ha perdido gran parte de su valía, de la misma forma lo pensamos de nuestro organismo. Por lo tanto, todo tiene sentido, si los radicales libres (óxido) nos envejecen, los antioxidantes nos rejuvenecen y nos ayudan a no enfermar.

Durante mucho tiempo, la idea de que algunas sustancias pudiesen mitigar la oxidación que el tiempo produce sobre el cuerpo y lo envejece, caló hondo en la mayoría de la población.

Sin embargo, muchos estudios recientes han demostrado, que tomar antioxidantes extra podría ser dañino y acelerar el crecimiento de algunos tumores. Esto se ha demostrado en ratones, en los cuales, a los que se les administraba una dosis extra de antioxidantes desarrollaban un elevado número de tumores en comparación con los que no.
Además, en otras ocasiones se desarrollaban tumores (inyectando le células cancerígenas) en los dos grupos de ratones, y a los que se le administraban antioxidantes morían dos veces más rápido que a los que no lo se le administraban.

Los mecanismos oxidantes le sirven al cuerpo para luchar contra gérmenes y bacterias o incluso contra la aparición de algunas células tumorales en momentos concretos. El resultado no significa, que haya que dejar de tomar alimentos ricos en antioxidantes como las frutas o las verduras, ya que el efecto protector de los antioxidantes de los alimentos es real.

Es conveniente saber que una de las estrategias empleadas en la quimioterapia es la aplicación de fármacos que provocan especies reactivas, que fomentan la oxidación en el entorno del tumor para atacarlo y tomando antioxidantes se puede interferir en el tratamiento.

Al terminar con los radicales libres estamos también acabando con las células (macrófagos,...) encargadas de eliminar las sustancias dañinas, dejando en este casó el camino libre para el desarrollo y propagación de células tu orales.

En conclusión, y al igual que en muchas circunstancias, el exceso de lo bueno también pude ser malo. El bienestar lo encontramos en el equilibrio.

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