Antes de clase siento angustia de pensar que lo que vaya a hacer de mi futuro sea incierto, de que haber seleccionado una carrera que creí que me gustaba mucho y era la solución para invertir mi tiempo, ahora se convierta en producto de mi indesición.

Aunque elegí una carrera ambiciosa y caprichosa como lo es la de Artes con énfasis en Audiovisuales en la universidad javeriana, siento que ahora encamino mi vida a otras ideas que no eran las que tenía cuando entré como en el año 2005.

Como sean las cosas, es natural que al ir estudiando las ideas que teníamos al comienzo de nuestra carrera universitaria vayan desvaneciendo, transformando, evolucionando o simplemente desapareciendo. Pues bien, ahora mismo siento que mis intereses han cambiado tanto que aunque estoy seguro de qué enfoque darle a mi carrera, de lo que no estoy seguro es de qué manera lo voy a hacer y entonces eso genera angustia.

Angustia que se me va cuando me doy cuenta de que tengo muchas ganas de hacer las cosas bien, se me ha quitado la pereza de realizar cada una de las diligencias que debo terminar y en fín. Así se madura la mente, paso a paso, poco a poco. Eso apacigua la angustia, el hecho de hacer las cosas bien.

Respaldado finalmente bajo la idea del ser, dejando atrás los intereses del cuerpo que son los que estancan a las personas como yo, a todos. Vicios, pereza; lo que sea, cada cual sabe en qué anda como estancado, qué es lo que no lo deja progresar, y sencillamente para hacer las cosas bien, hay que estar bien.

Sin importar la carrera que uno elija para estudiar; unos nacen para ser los abogados más excelsos, como la que es mi novia. Otros se quedan siendo los abogados más borrachos. Otros no sabemos muy bien para qué servimos, entonces nos dedicamos a escribir pensamientos mientras adelantamos un programa de artes en cualquier universidad. En fín, nadie hace mejor lo que uno hace excelentemente. Así que el royo es buscar en qué somos excelentes.

Si para lo único que somos buenos es para dormir en una cama pues eso si es el extremo del extremo del extremo sobre todo extremo. Y pues, así las cosas tampoco pueden ser. Por lo menos habría que intentar ver películas y comenzar a conocer el mundo como es mientras estamos dormidos, para darnos cuenta de que la gente trabaja y llora y así, pero en fín, nadie se queda dormido por ahí haciendo nada.

Como sea, ahora mismo creo que podría escribir cosas productivas mientras llega mi clase de documental, no sé si esta sea una forma adecuada de invertir el tiempo, pero la idea de que alguien lea lo que yo escribo me parece muy buena. Y no tengo más remedio que escribir, espero poder hacer las cosas bien, sobretodo con las herramientas que me den en clase de documental, porque me parece fenomenal esa  parte de mi carrera profesional.

Finalmente a la hora de elegir una carrera se debe mirar a ciencia cierta qué quiero hacer con las herramientas que me dan ahí. Yo quería decir cosas a mucha gente, por eso elegí artes audiovisuales, para poder decirlas. Hay otros que quieren el respeto y la igualdad para el prójimo, entonces se vuelven abogados, otros quieren dinero y viajar y entonces estudian finanzas o administración y negocios; otros quieren aprender muchos idiomas, otros enseñar, otros solo quieren montar bicicleta, otros solo tocar la guitarra todo el día, como dice la canción.

En mi caso, yo antes estudiaba un programa profesional de música, pero para eso debe uno volverse reservado y guardar la energía para el instrumento; pero yo necesitaba hablar y expresar todo lo que estaba sintiendo y que la gente pudiera identificarse con lo que me pasaba a mi y sacar algún provecho de esas situaciones para sus vidas; no nací para andar detrás de un instrumento, por el contrario, creo que para lo que realmente nací es para hablar con la gente, entrevistar gente, enterarme de cómo transforma la gente el país mediante el trabajo de cada día.

Por eso me gusta la clase de documental, a esa que espero que llegue la hora de asistir mientras me desahogo escribiendo este texto que ojalá muchos jóvenes buscando carrera puedan leer.

Como sea, hagamos las cosas bien, no nos quedemos ahí quietos esperando que nadie haga; eso solo genera envidia y angustia; envidia por el triunfo de los que hacen las cosas bien y angustia de que creemos que no podemos hacer nada y por eso se está uno mejor quieto, conformándose con cualquier tres pesos que le lleguen a la mano.

 

Güeno. me voy y perdonen cualquier falta de ortografía y error en la digitación

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