Análisis delirante

Los análisis que hacen algunos politicos después de la celebración de unas elecciones, resultan delirantes

Si gana un político opuesto a sus propias ideas, no puede ser bueno, pero si presenta similitudes con él,  tampoco es bueno.

Por lo que lo que no dudan en criticarlo, con el fin de establecer las diferencias con el mal. Es posible que el político ganador, tenga las mismas ideas que los que le critican, pero no es como ellos. Es lo que viene siendo la coherencia, de la que tanto hablan este tipo de políticos.

Estás conmigo o estás contra mí

Algo parecido suele ocurrir, cuando un político contrario, hace su análisis y dice que su rival estará contento con el resultado que se ha producido, en este caso ese político tampoco es bueno. Y cómo no iba a ser de otra manera, recibe su respuesta de forma airada y con notable enfado, eso se nota en su permanente ceño fruncido. Le echa la culpa a su rival, de que haya ganado el que menos pensaban que podría hacerlo.

Y no lo dice una vez, si no que lo repite, siempre que se le presenta la ocasión. Parece que el discurso lo memoriza en su casa. Es la quintaesencia del estás conmigo o estás contra mí.

Análisis delirante

Y sigue haciendo su análisis, si el resultado que se ha producido no le gusta, es que la gente ha votado mal.

Para hacerse notar, dice que todo el mundo muestra su malestar por el resultado, que viene a significar que solo lo están  él mismo, y sus seguidores, que le obedecen fielmente para que su líder no se enfade.

Todos los demás  partidos políticos, son comparados con el partido al que él pertenece. Se trata de un tipo de político, que tiene un ego sumamente desmesurados, a parte de tener una gran soberbia. Lo que no sabe, es que esos dos aspectos no son virtudes.

Estar a favor y en contra de todo

Es un político y sus seguidores también, que tienen un cacao mental tremendo, pues el resultado de las elecciones es producto del todo y la nada. Es decir, si sube la bolsa es porque el resultado es más de lo mismo, pero al mismo tiempo se produce el colapso de los partidos de siempre. Al ganador, le vota la gente desesperada pero lo celebran los mercados, se hunden la élites económicas, pero también lo celebran en la bolsa.

Eso sin contar con la suerte que tienen los demás, por contar con políticos como él. No les gustan los electores de su país, pero tampoco los del extranjero. Y eso de que la gente mayor de 45 años, no les voten a ellos, no termina de convencerles demasiado. Aún así ellos siempre ganan, porque los demás no cuentan para nada.

 


 

 

 


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