Ana Mato

Ana Mato, Gallardón y otros ministros del montón

Ana Mato, Wert, Bañez, Gallardón y Cañete son el dreamteam del horror, los peores ministros de toda la historia de la democracia.

Ana Mato y su gestión de la crisis del ébola, es la última constatación de cómo se asignan las carteras en este gobierno, como una suerte de prebenda. Una bochornosa rueda de prensa, que lejos de tranquilizar a la ciudadanía, ha provocado pavor, una ministra que tuvo que ser cesada por su relación escandalosa con la trama Gürtel. Su titubeo constante, su huida de todas las cuestiones que tienen que ver con la responsabilidad política de todo este desastre, son la imagen perfecta de su incapacidad para cumplir las funciones de un cargo que le viene inmensamente grande, y de cómo este país se parece cada vez más al que retrataba Valle-Inclán en sus Esperpentos.

Siento vergüenza cuando veo a los responsables de sanidad intentando culpar de forma obscena a la enfermera, a la que se envío sin la formación suficiente, poniendo así en riesgo su vida y la de los demás. Este verano el gobierno montó un circo por las calles de Madrid con el traslado del primer misionero, sacando así pecho de grandes recursos y capacidad. Este gobierno me recuerda cada vez más a los agentes de la T.I.A ,Mortadelo y Filemón.

El de Ana Mato es solo el último de los escandalos de los ministros este gobierno:

Bañez, la titular del Ministerio de trabajo, la responsable de la reforma laboral más nociva para los trabajadores, que tiene de aliado principal a la virgen del Carmen, nunca ha trabajado fuera de cargos de su partido. Hace poco sacaba pecho por haber creado empleo con su reforma, cuando lo que está pasando es que se sustituye empleo de calidad por empleo precario, que sirve para maquillar las estadisticas.

El ministro de educación y cultura José Ignacio Wert tiene el gran honor de haberse puesto en contra a profesores, padres y alumnos. Los recortes de becas, las subidas escandalosas de las matriculas universitarias y su reforma hecha a medida de la C.E.OE y la Iglesia, han movilizado a toda la educación española. En el apartado de cultura la subida del I.V.A ha diezmado a todo el sector, con excepción de la compra-venta de obras de arte, así que el pueblo llano puede estar tranquilo, se va ahorrar un pico cuando se compre su Rembrandt.

Cañete y su superioridad intelectual también son un buen ejemplo de cómo se maneja el cotarro en las altas instancias de este país. Hemos tenido a un ministro encargado del medio-ambiente que poseía acciones en empresas petrolíferas, como Petrolífera Ducar S.L, la cual está relacionada con el Bukering, que consiste en el trasvase de combustible en alta mar ahorrándose así una pasta en costes e impuestos, con el riesgo que ello conlleva. Es como poner al zorro a cuidar de las gallinas.

Y para terminar con este equipo ganador, tenemos al que era hasta hace poco el titular de justicia, Alberto Ruiz Gallardón “el moderado”. Hasta hace un par de años el político del partido popular con mejor imagen para la gente que no es del partido popular, gracias a su talante simpático y a ciertos posicionamientos que le alejaban del ala más dura de su partido.

Si realmente se analiza la gestión de su etapa en la alcaldía de Madrid, lejos de poses, ha sido un desastre, ha dejado la mayor deuda de las comunidades de España.

En su tiempo en la gestión de justicia ha sido el responsable de la subida abismal de las tasas judiciales, que abren una brecha entre los que tienen recursos y los que no, y que ha sido criticada y recurrida por gran parte de las organizaciones de Jueces y abogados, y ha intentado hacer retroceder la ley del aborto a tiempos anteriores a la democracia.

La contestación popular y el cálculo electoral de Rajoy, ha hecho al gobierno recular con el proyecto de ley, y a Gallardón dimitir y anunciar el fin de su carrera política. Eso sí, aceptando un cargo político como consultor de la Comunidad de Madrid, cobrando 8.000 euros al mes en un organismo que no es más que el retiro dorado para los que han servido fielmente a los intereses de este sistema.

Podríamos seguir con Montoro y su reforma fiscal, o con Jorge Fernandez díaz y sus ratos de reflexión en el Valle de los caídos.

Los escándalos no paran de suceder en un gobierno que vino con la presunción de ser predecible y eficaz y que no deja de sorprendernos. Esta frase se dijo mucho cuando Mariano Rajoy ganó las últimas elecciones generales: “se van los tontos, vienen los malos”. El tiempo ha demostrado con gestiones como la de Ana Mato, que además de malos, también son tontos. 

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