Amor y odio en el final de Velvet se mezclaron en un capítulo de risas y lágrimas que deja la incógnita de Alberto Márquez abierta para la próxima temporada. ¿Regresará el gran amor de Ana ahora que ha nacido el bebé de la costurera ascendida a diseñadora?...

Quien parece que regresa es una vengativa Cristina después de pasar una temporada encerrada en un manicomio o en algo así por locura de amor o de celos, que es lo mismo en la cabeza de la ex esposa de Alberto. Después de intentar acabar con la vida de Ana, la hija de los Otegui es apartada de las galerías con la ayuda de su hermano Enrique, el ahora marido abandonado por la malvada Bárbara.

Amor y odio se han mezclado en un capítulo intenso en el que no faltó el mal gusto que los guionistas de esta serie de Antena 3 ponen siempre en el comportamiento de los trabajadores de las galerías. Lo vimos en la boda de Clara y Mateo. No se pudo ver más mal gusto en un enlace que acabó celebrándose en la sacristía de la iglesia. Para mayor caos Ana se nos puso de parto y el padre de Mateo ejerció de doctor. ¿Niño o niña? No nos ha quedado claro. Lo único que sabemos es que Ana ha parido. Todo un notición.

Velvet ganaría mucho si los guionistas la centraran en la clase alta. A los espectadores nos gusta ver glamour, no chabacanería. Las mejores escenas de Velvet son las que están protagonizadas por los dueños de las galerías. Una escena con Bárbara, Enrique, Patricia, la madre de Patricia y una Cristina Otegui cabal levanta la serie. Los gritos de Rita y de su adorado Pedro dan pena durante todas las temporadas y también en este capítulo final de la tercera temporada de Velvet.

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