El amor se ha convertido en un concepto. En la vida diaria encontramos posibilidades de encontrarnos con él, lo vemos al soñar con el príncipe que esperamos desde niñas, lo vemos en los caminos admirables y hermosos del matrimonio, lo vemos en la magia de ser mamás. Pero como mujeres cada día nos encontramos con la pregunta interior por qué es el amor, qué es amar, que es ser amada.

Y se nos presenta como pregunta porque no siempre es tan fácil responderlas, pareciera una conversación cotidiana con nuestro ser, pues allí reposan los sueños y anhelos que han dado forma a nuestro deseo. Muchas veces las mujeres nos encontramos perdidas en la ruta diaria, pues en ella damos, por esencia, por femineidad, por diseño de Dios somos dadoras, damos lecho, damos, alimento, damos apoyo, damos un hogar, en ese dar que nos hace tan plenas, aveces nuestro sueño de mujer se escabulle. Y si bien, estamos de acuerdo que amar es dar, para nosotras amar es también romance.

Por ello en medio de la maravillosa experiencia cotidiana de un hogar, de un MATRIMONIO, de una relación de pareja; esa llenura se torna coja cuando nos falta el romance, porque parece que nos hemos acostumbrado a que exista el amor sin él. Pero también podemos preguntarnos ante la evidencia real de la vida, es que acaso el romance puede durar más allá de lo cotidiano del amor?, acaso el romance que detectatamos en una buena película, o aveces no tan buena también, y que nos lleva a las lágrimas, lo podemos aprehender y no perder?. Pues la evidencia nos asalta, vemos matrimonios llenos de tiempo, batallas, victorias y derrotas, con las que han fortalecido su amor pero en donde parece que la rutina opacó al romance. 

Podemos entonces ahora preguntar, qué es ese romance que está en nuestras fibras femeninas? de dónde viene, qué buca, qué dice. Podemos remontarnos a la infancia tal vez, podemos entender que desde niñas surge en nosotras como mujeres una profunda necesidad de fantasía. No es gratuito nuestro deleite con las hadas, los príncipes, las transformaciones maravillosas, magia que tiene una función diferente en hombres y mujeres. 

Esta magia parece se combina con un vacío profundo que se genera en el alma desde la infancia, vacío que entre otras nos hace humanos a todos, pero que nosotras creemos con profunda convicción se llena con romance, ese descubrimiento será nuestro primer acercamiento a amar, porque luego tendremos que aprender a que al príncipe romántico lo amaremos aunque se convierta en sapo, pero hemos olvidado que puede seguir siendo príncipe, hemos renunciado muy rápidamente a que nuestros hombres sean príncipes, y les facilitamos nuestro amor, ellos se han acostumbrado a dejar de ser caballeros, héroes de lo cotidiano por nosotras. Ellos mismos han olvidado que fueron hechos con una esencia guerrera, fuerte, protectora, seductora que los hace realmente nuestro príncipes. 

 En mi artículo PRINCIPES SAPOS podemos ampliar ideas y propuestas para cómo rescatar el romance, cómo rescatar nosotras a nuestros príncipes.

 

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