belleza

 

MI AMOR SE LLAMA MOIRA

Había sacado el carro del garaje y estacionado enfrente de la casa, y me recosté del mismo, disponiéndome pacientemente a esperar el motivo que me tenía ahí, casi que de plantón. Les diré el motivo de esta acción; todos los días me paraba a las 6,30 de la mañana, me duchaba y mientras me vestía ponía la cafetera eléctrica para la consabida e infaltable taza de café de todas las mañanas. Al terminar de vestirme religiosamente tomaba mi taza de café parándome frente a la ventana encristalada de mi casa que daba a la calle, desde hace el año que regresé a la casa de mis padres.

Migrando

Salí de mi casa a los 18 años a estudiar en la universidad en la capital del estado, para la época, mi pueblo no ofrecía ninguna alternativa para cursar estudios superiores, he ahí la necesidad de emigrar a la ciudad para ello, graduándome de abogado a los 26 años hoy día tengo 30. Me quedé en la ciudad donde por supuesto era más amplio el mercado de trabajo, donde poco a poco me hice una reputación y de hecho aunado a esto mejoró mi situación económica en un mil por ciento. Hice mi vida en un círculo bastante difícil por la alta competencia profesional, pero a Dios gracias, aprendí a nadar en estas aguas tormentosas y salí adelante con creses.

En los 12 años pasados el regreso a mi pueblo, ya; no tan pequeño es, una pequeña ciudad, con bastantes cambios urbanos y hasta en su gente, la dinámica del progreso como todos ustedes saben alcanza a todos los estratos de la vida y mi lar de origen no podía escapar a este principio. Hace cuatro años murió mi padre por lo cual vine a su funeral pasándome unos días con mi madre y mi única hermana, ya casada, la cual vive en otra región con su esposo y apenas hace dos que murió mi madre, que nunca quiso abandonar su casa, aún con los esfuerzos de mi hermana y míos para tratar que viviera con uno de nosotros, tarea fallida, después de muerta se cerró la casa.

El acercamiento

Luego de haber pasado un año de su muerte he regresado y ya voy a cumplir un año acá. Pero; mira que me desvié del motivo de estar a la espera de algo o alguien recostado del carro en la orilla de la acera. La mujer más bella e enigmática que me ha pasado por la vida; blanquísima, alta, una mata de pelo negro abundante hasta los hombros, con porte de reina y un andar de mareo, vestía muy bien, jamás la había visto de cerca, siempre con varios metros de separación entre nosotros, no conocía el color de sus ojos, su cara, su boca. Quiero que sepan, no soy tímido, pero extrañamente no era capaz de acercarme a ella. Hoy estoy decidido a romper esta tara.

Estoy ansioso, parezco un adolescente con los nervios a flor de piel. Cuatro casas más allá de la mía hace su aparición mi motivo; viste un bluejean, con una blusa anaranjada que contrasta con el color de su piel ventajosamente haciéndola más hermosa, zapatos negros de medio tacón, cuando está a cuatro pasos aproximadamente de mi, mi admiración crece en grado superlativo, ojos muy negros, cejas finas, nariz pequeña y boca grande de labios carnosos, más linda no podía ser- buenos días señorita- logro farfullar- ella dibuja una tenue sonrisa en sus labios contestando- buen día- Mi corazón late desbocado, casi no respiro- la hermosa muchacha, nota mi azoro y su sonrisa se hace más amplia.

Su imagen en mi pensamiento

Así pasaron varios días, dos semanas. Mi pensamiento estaba ocupado por su imagen, su presencia añorada. Ya estaba cansado de los parcos buenos días con sonrisa y todo, quería hablar con ella, escuchar su voz, conocer más de ella. Por los vecinos averigüé su nombre: Moira, Moira la bella…, La mañana de hoy a su paso le digo; buenos días Moira- ella- buen día Alfonso- pego un respingo, le pregunto; como sabes mi nombre- Moira- como sabes el mío- Nos echamos a reír abiertamente, al fin se rompió el hielo- Me emparejo con ella caminando a su lado- a dónde vas- Moira- soy profesora, doy clases en un instituto- te puedo acompañar- ella- ya lo haces, ¿no?-

Así comenzó nuestro acercamiento y posterior relación:

Moira- -así como tú me observabas a mí, igual yo, lo hacía contigo, lo que pasa es que tú no te dabas cuenta, meses en esto para que al fin te decidieras a hablarme.

Alfonso- Mi amor yo, no soy adivino, para adivino Dios, me devanaba los sesos buscando una oportunidad para hablar contigo, más sin embargo lo hice ¡no! Y entonces ¿porque tú no me hablabas? ¡Ah! esperando que yo, lo hiciera todo, no te preocupes que el día de pagar no hay tramposo- terminé riendo a carcajadas-

Al cabo de seis meses, que en la práctica todo el tiempo andábamos juntos, nuestro acercamiento se hacía más evidente y con ello nuestros sentimientos y amor fue creciendo sin pausa, hasta que decidimos casarnos sin más espera. Nos amábamos sin ninguna duda y su familia y mi única hermana estaban felices por el acontecimiento

Y por lo tanto procedimos en consecuencia. Mis temores, mis privaciones por alcanzar el amor de Moira se habían terminado, hoy estamos felizmente casados y esperando a nuestro primer hijo para dentro de cinco meses. Moira, mi amor, tu llenas mi vida y todo lo que soy nunca dejaré de amarte- Moira- Alfonso, ni por un momento podría vivir sin ti, tú lo sabes. Nuestra unión está bendecida por Dios- Amen

                                                                                              

MANCHA1

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