voluptuosa

AMOR, ARREBOLES Y CIELO

 

Estaba ahí, sentado sobre un tronco, tenía agarrada una de mis rodillas con ambas manos entrelazadas, mi caballo estaba ramoneando aquí y allá- estaba suelto y aún ensillado –No podía ser de otra manera, nos encontrábamos en el medio de aquel monte, la tarde estaba cayendo, allá en el horizonte donde se unía la tierra con el cielo, en las alturas, el mismo cielo estaba preñado de hermosos y cambiantes arreboles, ahora amarillos casi dorados y luego hermosos naranjas mezclados con azules, de momento me sentía uno con el universo entero.

Tengo la mirada perdida, mis ojos llenos de monte, de tanta belleza agreste. Mi presencia acá en estos parajes alejados de las cercanías pobladas, obedecía a la cita que por meses habíamos sostenido Laura y yo- ella, la hija de mi patrona, dueña de la hacienda donde prestaba mis servicios de vaquero –Laura es una mujer monumental, alta, cuerpo de curvas ondulantes, una hermosa mata de pelo marrón, ojos muy negros, grandes y rasgados, nariz recta, boca grande de labios regordetes, pechos inhiestos, es verdaderamente impresionante. En principio nunca creí ser merecedor de los favores de esta mujer singular.

Mujer luchadora

La patrona, su madre es una mujer joven aún, nombre homónimo del de su hija, viuda, igual de bella, con un carácter fuerte, agresiva, luchadora, luego de la muerte de su marido- ella se encargó de la hacienda y los negocios de su esposo con bastante éxito –Amaba a su hija entrañablemente, era su debilidad- La había mandado a estudiar a la capital y regresó luego de doce años, en los cuales solo venía de vacaciones. Yo no conocía a Laura, apenas tenía cinco años al servicio de la hacienda, mi padre si tenía una relación de larga data con esta familia- ellos lo tenían en alta estima. Yo estudié igualmente en la capital me gradué en la universidad de agrónomo –Al terminar la carrera regresé a mi lar.

El día que nos conocimos Laura y yo; fue como un chispazo, se produjo entre nosotros un pase de corriente instantáneo, me la presentó su madre- Laura mi amor, él es hijo del viejo Ismael- Mario esta es mi hija Laura –Al menos alcancé a contestar- mucho gusto- ella sonrió lindamente, con picardía creo- hola Mario, como es que no te conozco y conozco a toda tu familia –bueno, es que pasé varios años en Mar… estudiando, apenas regresé hace cinco años- Desde ese momento hablábamos cada vez que podíamos, la cercanía trajo confianza, la atracción se hizo patente y terminamos enamorados. Con el tiempo, su madre se puso suspicaz, por ello tuvimos que vernos evitando que su madre se enterara.

Recuerdos felices

Aún recuerdo el día más feliz de mi vida. Ese día, cumpleaños de Laura, luego de la fiesta clásica, en la madrugada luego que todos se acostaron. Ella salió por la ventana y terminamos acá donde me encuentro hoy. Nuestro día; mi Laura esa madrugada fue enteramente mía, en cuerpo y alma, suspiros, caricias, juramentos, promesas. –Lo de todos los enamorados- Pasamos seis meses largos de entera felicidad, hasta que recientemente han surgido sombras en nuestra sentida relación. Me salió casi que de la nada un rival, el hijo de un rico hacendado de la región, muy querido de doña Laura, por su boca como un hijo decía.

Rabia, despecho, impotencia

Cuando Laura me lo dijo, sentí que me llevaba el diablo, me invadió la rabia, el despecho, pero más que todo eso; la impotencia. La inquirí sobre la situación –ella se desgajó en llanto- Balbuceaba que su madre quería esa relación y hasta el matrimonio con este hombre. Pasaron varias semanas, unas mas tormentosas que otras –la rabia y el dolor me corroía el alma, estaba como loco, pensaba y pensaba en soluciones la cual más peregrina que la otra. Finalmente ayer me serené repentinamente y, decidí hablar seriamente con Laura, emplazándola a una solución definitiva. Por eso estoy acá en nuestro punto de encuentro acostumbrado. Hoy tiene que ser la solución a que aspiro, por si o por no. Si no logro resolver esta situación me iré a otro lugar donde rehacer mi vida.

Ya estaba oscureciendo y Laura no hacía acto de presencia, estaba cansado de estar sentado, me puse de pié con intención de recoger mi caballo y emprender el camino hacia la hacienda. Me disponía a ello, cuando sentí el galope de un caballo, me quedé quieto, estático con las riendas de mi caballo en la mano. Es Laura que desmonta de su cabalgadura con un salto y, corriendo salta a mis brazos llorando y riendo, moja mi cara con sus lágrimas, me besa, me aprieta –Yo estoy sorprendido, no alcanzo a expresar palabra, mejor dicho ella no me deja- Luego poco a poco comienza a tomar el control de sus emociones.

Desenlace sorpresivo

Mario mi amor, ante nuestra actual situación hoy decidí hablar frente a frente con Dimas –Dimas es mi rival hasta hoy- Él luego de escucharme con atención, de pronto me abrazó riendo y me dijo- Laura, ya yo estaba enterado del arreglo de mis padres con respecto a nosotros. Ante esta situación hablé ayer con mi padre y le comuniqué que no podía hacer honor a lo que ellos dispusieron para nosotros, primero, porque no nos consultaron y por último estoy imposibilitado porque mis preferencias sexuales no tiene que ver con las mujeres sino con mi propio sexo; me entiendes. Mario, esta confesión de Dimas me dejó de pronto anonadada, y luego no podía creerlo

Por de pronto le confesé de lo nuestro. El solo reía alegremente, me decía que él no tenía ambages en reconocer su condición ni sentía complejo alguno por ella. Su padre así lo entendió. Luego me dijo; si ustedes se aman luchen por su amor, vale la pena, sean felices la vida es muy corta.Es una promesa, así será.


mancha1

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