amorosamente

 

AMOR A DESTIEMPO

Me quedé mirándola compungido casi al borde del llanto, no era para menos; Karla estaba llorando convulsivamente; en aquel momento me decía -  con palabras entrecortadas – Es que tu no entiendes que yo te amo de tal manera: que no admito que se me hable, que se me diga que hay muchos años de diferencia entre tú y yo, que la humanidad, que mi familia de verdad no me importa – Yo muero de amor por ti – Solo quiero que me aceptes en tu vida que me dejes acompañarte de todo corazón, es lo que deseo; sin lógica, sin reglas sociales, sin nada…, -Yo; escuchaba absorto conmovido hasta el paroxismo no alcanzaba pronunciar palabra alguna, de hecho no asimilaba tanta entrega de su parte. Una muchacha tan joven de apenas 19 años, hermosa, en su humanidad casi juvenil, ojos marrón claro, piel muy blanca, tersa, labios gruesos en una boca bien dibujada, su cara ovalada, orlada con una mata de pelo castaño oscuro, de cuerpo estilizado bien construido de estatura mediana.

Un largo camino de experiencias

Yo; en cambio estaba en verdad de vuelta de todas partes, con esposa e hijos; tenía más de 60 año. Si bien es cierto que estaba bien conservado, aún no andaba encorvado y gracias a Dios sano, lo cual es mucho decir. En el discurrir de mi vida tuve muchas aventuras, llevé una vida amorosa intensa, más sin embargo traté a lo largo de mis años, dentro de ese desorden que fuera mi juventud y madurez me precio de haber tenido un básico sentido ético en mi comportamiento y responsabilidades, tratando de no engañar y así mismo despojado de  toda maldad no dejando ruinas ni  despojos a mi paso.

Tengo mis ojos empañados por las lagrimas que brotan de ellos sin control, mi cuerpo vibra alterado convulso, dentro íntimamente se desata una tormenta empujada y producida por la impotencia cruel de no poder aceptar tal vez; el último homenaje que la vida me ofrecía. – Una vida joven y vital, un cuerpo palpitante lleno de pasión y entrega, savia rejuvenecedora para mi espíritu y mi cuerpo que clamaban por hundirme en aquel torbellino desenfrenado de amor –

De repente me invade un sentimiento frustrante no sé si de culpa o arrepentimiento y se abre un compas, un hueco, un agujero por donde se cuelan un manojo de pensamientos que semejan un sinnúmero de taras que por arte casi que de magia me conducen dolorosamente a la razón, se serena mi espíritu, en mis ojos se seca el llanto y luego todo esto me lleva directamente a la verdad. – Me quedo mirando a Karla y me embarga un sentimiento de  odiosa paternidad por la mujer que amo ¿Qué de cosas no? – Suspiro tomo una bocanada de aire y pienso – Ambos estábamos recostados de un frondoso naranjo en el patio de su casa, su familia y la mía nos conocíamos de muchos años, en el momento que nos ocupa nos encontrábamos solos.–

La divina tentación

La tomo entre mis brazos como; si fuera mi hija más bien, pozo una de mis manos sobre su cabeza y la apoyo en mi pecho – Cierro mis ojos – ella aún sollozaba – le digo – Karla mi amor yo te quiero tanto que no puedo permitir que arruines tu vida por mi – Rebusco para mis adentros las palabras más adecuadas para hacerle ver que una relación verdadera entre ella y yo; es prácticamente imposible. – Prosigo – Mi niña que más quisiera por mi parte tener y disfrutar de tu amor, de tu vitalidad, de tu pasión, de tu juventud. -  Quedo en silencio un momento, casi sin aire antes de hablarle de nuevo – Sería profundamente egoísta de mi parte destrozar tu vida, tan preciosa para mí – tu eres la mujer que amo – la mujer que llena mi corazón – la que acompaña mis noches de insomnio – la que despierta en mi los sentimientos más sublimes y la pasión más ardiente – Suspiro y pienso; voy a terminar de una vez esta tortura. – Karla vida mía te pido desde lo más profundo de mi corazón que me ayudes a no romper en mil pedazos este sentimiento que compartimos, es solo nuestro, nos pertenece, permíteme al menos quedarme con el recuerdo más bello, con el tesoro que guardare eternamente en mi alma enamorada – Luego – Recuérdame como el hombre que despertó tus primeras ansias de mujer, con eso quedo feliz y me mantendrá siempre vivo en tus recuerdos – la separo de mi cuerpo, la tomo por los hombros, la miro dolorosamente y la gravo en mi mente tal cual la miro ahora – Karla siempre te amaré, adiós mi amor – la suelto y me voy tambaleante en busca de la salida -    

mancha1

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