POCO AMOR (YA NO)

En otros tiempos, quizás ella habría llorado, así como lo hacen muchas. Después de todo, nunca es fácil desprenderse de aquello que nos ha acompañado durante años. Sin embargo, sorprendiéndose incluso a sí misma, ella se sintió liberada. De pronto, su cuerpo se sintió libre de las ataduras de un pasado tormentoso. Él se había ido, así, sin aviso. Quizás para otras mujeres habría sido una derrota el tener que ver partir al hombre que les juró amor eterno, pero ella se sentía completamente tranquila.

Simplemente, tenía que suceder. Por el bien y la salud mental de ambos. Sí él no hubiera partido, de todas formas ella lo habría dejado. Poco a poco, el brillo de la deslumbrante apariencia de su esposo se fue desvaneciendo, hasta dejar al descubierto a un hombre que, al parecer, no sabía el significado tan amplio de la palabra amor. Vivir aferrada la ilusión de un matrimonio lleno de amor no fue jamás la intensión de ella. Sin importar lo difícil que pudiera resultarle, ella sabía que su única opción era levantarse del fango y enfrentarse al mundo con valentía. Aunque nadie creyera en ella, estaba dispuesta a demostrarle al mundo que ella valía. Jamás él, ni todas sus palabras hirientes, lograron mermar la hermosa luz que brillaba dentro de su alma.

¿Poco amor...? ¡Jamás!

Poco a poco la oscuridad parecía haber quedado atrás, dejando entrar la luz de un nuevo día. Ella todavía era una mujer de buen ver, con tiempo de sobra para encontrar a alguien que la supiera amar y valorar como un hermoso ser humano. Y si esa persona se tardaba en llegar, francamente a ella no le importaba demasiado. Todos esos años viviendo bajo la sombra de un amor destructivo le enseñaron la importancia de amarse a ella misma sobre todas las cosas.

Poco amor... no de nuevo

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