Un estudio de la bióloga Anja Wasilewski confirma lo que ya sospechaban desde hacía siglos los ganaderos: los ungulados forjan amistades con sus congéneres. Según Wasilewski, que observó caballos, asnos, vacas y ovejas, los animales suelen exteriorizar esa relación mediante la proximidad física, el contacto corporal mientras descansan o se alimentan, el compartir comida o el acicalamiento mutuo. Por ejemplo, si una oveja ha tenido una pelea, una amiga acude a frotarle la cabeza con la suya, al parecer para calmarla y confortarla, según el rotativo alemán Die Zeit. En el caso de los burros, la amistad suele limitarse a un solo individuo, pero es más duradera. A fin de no atribuir características humanas a los seres irracionales, los investigadores proceden con mucha cautela a la hora de interpretar las posibles funciones y consecuencias de tales vínculos sociales.

amistad animal

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