mi escritorio

Esta vez el tema de la semana me deja casi fuera de combate ya que mi preparación es muy escasa en este medio que nos ocupa, pero es un reto y lo quiero intentar.

Ya que no soy un experto en el tema lo mejor que puedo hacer es contar mi experiencia en el campo de las conexiones y voy a intentar no citar nombres ya que no se que efectos puede tener en estas entidades que para nada quiero perjudicar.

Mi amigo el Mega equivale al mega-bay, que por cierto he de introducirme para saber de tipo de potencia se habla ¿es una potencia?, en fin, eso sera otra historia que en un próximo goo por narices he de desarrollar si quiero seguir haciendo pinitos en este fascinante mundo virtual. Los conocedores seguro que alucinaran con mis formas a introducirme en un campo que desconozco pero ya te conté que son los retos los que me ponen.

Todo esto es como introducción a contarte mi historia de un cambio que me crispo los nervios y hizo que me enfadara.

Tener en cuenta que también por teléfono hay letra pequeña.

Nosotros teníamos la conexión de toda la vida y un día comenzó el bombardeo de.

Cámbiese a nosotros que le daremos el oro y el moro.

Cámbiese a nosotros que tendrás tropecientos megas y su vida sera la alegría de la huerta.

Cámbiese a nosotros y pagara menos de la mitad.

Y así dale que dale hasta que te ponen la cabeza como un bombo y dices que si sin tener en cuenta esa letra pequeña de la que te hablo.

Una vez se les dijo si esperaron al Jueves por la tarde para dar de baja en la entidad en que estábamos y si llamabas al nº te decía un robot que hasta el Lunes nada de nada, el personal estaba de fin de semana. El Lunes que tenia que llegar el aparatito y que luego había que meterse donde Dios puso el grito en el cielo y que si por aquí y que por allí, el caso es que diez días sin conexión sin prevenirte de los perjuicios que puedas tener.

En cuanto a los megas jajajajaja, mira como me rió. Me rió ahora pero esos días fueron de mosqueo total. Como en todas las historias que empiezan mal esta termino en salir de semejante entidad.

Pasado seis meses nos damos cuenta que se dieron mucha prisa en dar de baja y ninguna en hacerlo cuando terminamos con ellos y nos habían cobrado cinco meses sin pertenecer.

Nosotros culpábamos a las dos casa por el atropello, la actual tubo un detalle pero la intrusa ninguno.

Desde entonces son miles las llamadas para que volvamos, jajajajaja, mira como me rió.

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