Amianto: un asesino silencioso

El AMIANTO o asbesto es el nombre dado a un grupo de minerales compuestos de silicato. Estos minerales contienen unas fibras que pueden separarse en hilos finos, delgados y muy resistentes, verdaderamente perjudiciales para la salud.

Debido a la alta resistencia de estas fibras, el amianto empezó a utilizarse para fabricar distintos productos. Su utilización más frecuente se daba en los materiales de construcción (tejas, azulejos, productos de cementos...), gracias a su resistencia a temperaturas elevadas y su gran efectividad como aislante. También ha sido usado combinado en algunos componentes para automóviles, como frenos o embragues.

No fue hasta entrado el año 2000 que la utilización del amianto empezó a prohibirse en los países desarrollados debido a su demostrada toxicidad. En el año 2005 su uso se prohibió totalmente en la Unión Europea. En la actualidad, algunos gobiernos dan ayudas a empresas y particulares con el fin de retirar materiales de amianto de sus propiedades (bidones de agua, techos de cemento…)

El amianto es CANCERÍGENO. El cáncer más común que se relaciona con este material es el cáncer de pleura. La pleura es la tela que recubre los pulmones. Las fibras de amianto se adhieren al tejido pulmonar provocando una infección. El cuerpo no consigue jamás eliminar estas fibras. Otra enfermedad común que produce este material es la asbestosis. Quien padece esta dolencia sufre serias dificultades al respirar.

Lo más curioso es que el CÁNCER producido por amianto no se manifiesta hasta 20 o 30 años después de la exposición. Es por esto que muchos trabajadores de empresas que utilizaban diariamente el amianto, desconocedores de sus efectos, han desarrollado la enfermedad tiempo después de no trabajar.

Ha habido zonas o barrios con fábricas cercanas en las que se ha comprobado que su población, con el paso de los años, había desarrollado serios problemas respiratorios. Las esposas de los trabajadores de estás fabricas también estaban expuestas a la toxicidad de este material, puesto que al lavar la ropa de trabajo, ésta contenía fibras de amianto que eran respiradas por ellas. Las personas que utilizaban las mantas en invierno, hechas de fibras de asbesto, con el fin de protegerse del frío también exponían a sus familiares a la toxicidad de los materiales.

Actualmente existen diferentes asociaciones sin ánimo de lucro en diferentes países del mundo que tienen como objetivo ayudar y proteger a los trabajadores y a los familiares de éstos de las exposiciones sufridas frente al amianto (AVIDA MADRID, UCA CHILE…).

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: