Alzheimer, una enfermedad terminal

El Alzheimer es una enfermedad que ocasiona pérdida de la memoria y deterioro del pensamiento. Una persona que sufre de Alzheimer ya no puede seguir instrucciones, siente confusión y desorientación en el tiempo y el espacio. Es capaz de presentar alteraciones del juicio, de confundir a sus seres queridos e incluso de desconocerse a sí mismo. Se trata de una enfermedad irreversible que no tiene cura. Una vez que las neuronas del cerebro se destruyen poco a poco, la información que éstas contenían también desaparece, y con ello el contacto con el mundo.

Alzheimer, una enfermedad terminal

Todo el trabajo que realiza el cerebro se lleva a cabo por células individuales, para que esto pase, el cerebro de un adulto necesitará alrededor de 100 billones de neuronas, con las cuales realizará más de 100 trillones de conexiones entre ellas. Gracias a estas conexiones, los seres humanos podemos construir recuerdos, pensamientos y sentimientos.

Cada vez que aprendemos algo nuevo, obtenemos nueva información o tenemos una experiencia nueva, se crean conexiones a través de unas minúsculas cargas eléctricas denominadas sinapsis. Con la práctica o la repetición de ciertos patrones, estas sinapsis se vuelven más fuertes, como si fueran unos cables conectados al cerebro llamados neurorreguladores. Con ellos podemos codificar pensamientos, memorias, habilidades y una idea de quienes somos.

 

Alzheimer, una enfermedad terminal

La enfermedad de Alzheimer lo que hace es impedir que se creen nuevas conexiones entre las neuronas, y no sólo eso, sino que destruye los neurorreguladores que ya habíamos formado. Cosas simples como leer, escuchar palabras, reconocer nombres, rostros, habilidades, recuerdos o quienes somos se pierden. Conforme la enfermedad avanza, ésta termina por destruir las neuronas y el tejido de todo el cerebro. Con el tiempo, el cerebro se encoge dramáticamente, afectando casi todas sus funciones.

El Alzheimer se presenta por 7 etapas aproximadamente, que van desde leve pérdida de la memoria, hasta perder la capacidad de responder a su entorno, de hablar y controlar sus movimientos. Cada persona es diferente, por lo que el tiempo de vida de una persona con Alzheimer puede variar de 8 a 10 años después de presentar sus primeros síntomas; aunque se han dado casos de personas que lograron sobrevivir 20 años después a esta enfermedad terminal.

 

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Las mujeres son más vulnerables

Hasta el momento, los científicos no han podido encontrar la causa y mucho menos cómo prevenir el Alzheimer. No obstante, han encontrado ciertas similitudes que pueden sernos de mucha ayuda. Por ejemplo, un factor de riesgo muy importante es la edad, pues uno de cada nueve personas mayores de 65 años tiene Alzheimer, y casi un tercio de la gente mayor de 85 años tiene la enfermedad.

El factor genético también es muy importante, pues se ha comprobado que aquellas personas que tienen un padre, un hermano o hermana con Alzheimer, tienen dos o tres veces más posibilidades de desarrollar la enfermedad. También las lesiones de cabeza serias tienen una alta probabilidad de sufrir Alzheimer en el futuro.

 

Alzheimer, una enfermedad terminal

Recientemente se ha descubierto que el Alzheimer perjudica más a las mujeres que a los hombres. Las mujeres a partir de los 65 años, aun cuando aparentemente parecen saludables, tienen una posibilidad en seis de desarrollar Alzheimer, en comparación con uno de cada 11 varones. En Estados Unidos, por ejemplo, casi dos tercios de los pacientes con dicha enfermedad son mujeres.

Para tratar de descubrir por qué las mujeres son más vulnerables al Alzheimer en comparación a los hombres, la Iniciativa de Neuroimagenología de la Enfermedad de Alzheimer realizó un experimento. Se sabe que una característica del Alzheimer es tener niveles crecientes de placas amiloideas en el cerebro, por lo que se le realizó una tomografía computarizada por emisión de positrones a mil personas saludables, con riesgo y con pleno Alzheimer. El objetivo era determinar qué cantidad de proteína beta-amiloide se acumulaba tanto en el cerebro de hombres como de mujeres.

Gracias a este experimento, se descubrió que las mujeres, aun las que se encuentran sanas, tienen más probabilidad de sufrir Alzheimer porque tienen más amiloide en el cerebro que los hombres, aunque aún no se sabe por qué. Lamentablemente, la ciencia todavía no alcanza a responder muchas incógnitas sobre esta enfermedad terminal, no se sabe por qué sucede esta enfermedad, tampoco ha podido identificar todos los factores de riesgo que aumentan la posibilidad de desarrollar Alzheimer, y mucho menos por qué la mayoría de los pacientes son mujeres.

 

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¿Cómo detectar los primeros síntomas?

La Alzheimer’s Association ha creado una lista de posibles señales de advertencia, no obstante, cada individuo puede experimentar una o más señales a grados diferentes.

  1. Es fácil olvidar información recién aprendida, por lo que comienzan a depender de notitas o dispositivos electrónicos, así como de familiares para hacer cosas que antes podían hacer solos.
  2. Les cuesta trabajo desarrollar o seguir un plan tan simple como trabajar con números o seguir una receta conocida. Su concentración se deteriora y tardan más tiempo en hacer cosas que antes.
  3. Tienen dificultad para desempeñar tareas habituales como tareas cotidianas o recordar las reglas de un juego muy conocido.
  4. Olvidan fechas, estaciones y el paso del tiempo. También es posible que olviden donde están y cómo llegaron allí.
  5. Tienen dificultad para comprender imágenes visuales, leer, juzgar distancias y determinar algún color, por lo que podrían tener problemas para conducir un vehículo.
  6. Tienen problemas para seguir o mantener una conversación, como por ejemplo, podrían detenerse sin saber cómo continuar una idea o repetir mucho lo que dicen. También es posible que les cueste trabajo encontrar las palabras correctas o que llamen las cosas con un nombre incorrecto.
  7. Comienzan a colocar objetos fuera de lugar, provocando que se le pierdan objetos fácilmente.
  8. Comienzan a perder el buen juicio y a tomar decisiones equivocadas como dar más dinero del necesario a un vendedor o prestar menos atención al aseo personal.
  9. Pierden interés en pasatiempos, actividades sociales, proyectos en el trabajo o deportes.
  10. El humor y la personalidad de las personas con el Alzheimer pueden cambiar, se les nota más confundidas, sospechosas, deprimidas, temerosas o ansiosas.

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