alquézar, huesca

ALQUÉZAR (HUESCA): LEYENDA DEL ABAD Y LA CAMPANA

   Alquézar es una bonita villa medieval en la provincia de Huesca (Aragón, España). Con poco más de 300 habitantes en la actualidad, Alquézar tiene un importante patrimonio cultural. Su casco urbano está considerado Conjunto Histórico-Artístico desde 1982. Dos museos, un parque natural, un parque cultural con pinturas prehistóricas y una iglesia del siglo XVII forman parte del interés de esta villa.

   Pero el atractivo principal de Alquézar es su Colegiata de Santa María la Mayor, que domina la villa desde la parte más alta de la misma. Fue construida en el siglo IX como fortaleza árabe para defenderse del avance de la reconquista cristiana. Cuando Alquézar es reconquistada en el siglo XI, el castillo es transformado en un edificio cristiano. Esta colegiata románica sería reconstruida en el siglo XVI en estilo tardogótico, que es el aspecto que muestra en la actualidad. La Colegiata de Alquézar tiene un gran valor artístico por su arquitectura, su retablo, sus frescos, sus capillas y su claustro.

   La Colegiata de Alquézar tiene, además, el atractivo de una antigua leyenda. Cuentan que hace muchos años, un nuevo campanero llamado Casimiro Casalera había llegado a Alquézar para ocuparse de las campanas de la colegiata. El abad le recibió pero apenas habló con él ni le hizo ningún encargo especial sobre los toques. El joven campanero describió al abad como un hombre de mediana edad, muy delgado y con una mirada muy triste. Al no saber exactamente qué toques debería hacer, el campanero decidió dar el toque de medianoche. Llegó a la colegiata una hora antes con el fin de familiarizarse con el campanario y con la campana, encendió un cirio y empezó a subir las escaleras.

campana

   Pero para su sorpresa, mientras subía a la torre, la campana comenzó a sonar. El joven campanero no entendía quién podía estar tocando la campana justo el día en que él comenzaba con ese trabajo. El toque era sobrecogedor y fúnebre, lo cual le inspiró cierto temor, pero siguió subiendo para ver quién tocaba y por qué.

   Cuando llegó hasta la campana le invadió una sensación de terror: allí no había nadie, la campana estaba tocando sola. Antes de que le diese tiempo a huir presa del pánico, Casimiro vio las sombras de un fantasma que le explicó que él era el abad, que había cometido un pecado del que nunca sería perdonado y que sería un alma en pena para siempre. Había sucumbido a los encantos de una bella mujer que había entrado en su celda, y aquello era imperdonable. Pagaría su culpa dando el toque de difuntos con aquella campana.

fantasma

   Mientras el fantasma se explicaba, la campana proseguía con su tremendo tañido de difuntos. Al finalizar la explicación, Casimiro huyó aterrorizado escaleras abajo, sin poder quitarse de la cabeza el recuerdo que aquella voz fúnebre y aquel tañido tan tétrico. Al día siguiente supo que el abad había fallecido esa noche.

   Algunos aseguran que desde entonces la campana toca sola cuando va a fallecer alguien, y que es el fantasma de aquel abad quien lo hace.

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Créditos fotos leyenda abad de Alquézar:

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