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Aunque suena raro, el hombre utiliza la biotecnología en el campo de la alimentación desde hace muchos años, aunque antes se hacía de forma más primitiva. El pan o la cerveza, por ejemplo, donde se usa la levadura, es en alguna forma un proceso biotecnológico. Mirando ya en hechos más recientes, la biotecnología tomo más auge a partir de los años 50 cuando fue descubierto el ADN por James Watson y Francis Crick.

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Con respecto a la alimentación, se han producido importantes avances pues ahora se puede conseguir que los agricultores consigan tomates, por ejemplo, resistentes a las plagas y con mayor resistencia a estropearse. La FAO, (Organización para la Alimentación y Agricultura perteneciente a la ONU), impone estrictos controles en todo lo relacionado con la Biotecnología, por lo que no se corre ningún peligro al consumir alimentos que son genéticamente diseñados.

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Los alimentos transgénicos se consiguen a partir de técnicas muy complicadas de ingeniería genética. Para obtener estos nuevos alimentos, los científicos toman una célula de un tomate normal, por ejemplo, y extraen los alelos que rigen un determinado comportamiento de la planta y en su lugar introducen otro previamente extraído de otro organísmo que hace favorecer el crecimiento del vegetal de forma diferente. Tiene su tiempo encontrar los alelos correspondientes para incorporar al nuevo producto, muchas horas de laboratorio y en ocasiones se producen rechazos, (pocas veces).

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En el campo de la medicina, se han producido ratones con genes humanos que hacen que su sistema inmunológico funcione como el del hombre, lo que permite estudiar el efecto de ciertas enfermedades y encontrar fármacos que actúen en beneficio de su curación. No obstante, hay que considerar que al igual que con los vegetales, no existe una seguridad que resulte efectivo y si funcionará igual. Los Microorganísmos ransgénicos se reproducen con gran rapidez y las bacterias, por ejemplo, producen sustancias muy valiosas en la industria y la medicina. Anteriormente la insulina o la hormona del crecimiento, por ejemplo, eran muy caras, pero actualmente las bacterias transformadas con genes para proteínas humanas, la producen de forma económica y abundante.

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Pese a los movimientos en contra de los alimentos transgénicos, este es un procedimiento que puede paliar la terrible situación de hambre que sufren algunos países del mundo. Y aunque no se sabe a ciencia cierta si algunos de estos alimentos puedes ocasionar problemas en un futuro, es más grande la necesidad de hacer los alimentos menos perecederos, que permitan exportarlos y hacerlos llegar allí donde se necesiten.

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