Los Cultivos

Todo, todo lo que necesitamos no sólo para sobrevivir, sino para estar realmente sanos, ágiles, fuertes y en perfecto equilibrio físico, se encuentra entre los vegetales. Ellos por sí solos (y por la gracia perfecta de la naturaleza) brindan mucho de más de lo que la ciencia ha sido capaz de emular alguna vez. He oído acerca de una crema a base de zanahoria, de la que se esperaba lograr un tipo de efecto regenerativo para la piel, extrayendo artificialmente sus vitaminas. Sin embargo, estas por sí solas, no lograban el efecto deseado. Los estudios comprobaron que las personas que consumían zanahorias o las utilizaban directamente sobre la piel, obtenían ese efecto… ¿Cómo podía ser?

Resultó que aquellas vitaminas no se activaban sino al estar en contacto con otro componente, que estaba presente en la zanahoria, pero no en el extracto de laboratorio.

La ciencia se ha dado a manipular los cultivos, una vez más, para servir al mercado, en desmedro de la nutrición humana. Así nos encontramos con los cultivos transgénicos, cuyos efectos son tan dañinos para nuestro organismo, que se nos recomienda evitarlos. Las mandarinas híbridas, por ejemplo, de enorme tamaño y sin semillas, poseen menos de la mitad de las vitaminas que contiene una mandarina natural.

Otro gran desequilibrio lo generan los pesticidas. Los cultivos se fumigan con venenos, para erradicar a las pestes que asolan las cosechas y poder producir en mayor cantidad. Pero con esto no sólo se contamina la tierra, el agua y el aire de nuestra atmósfera, causando daños a la población incluso a kilómetros a la redonda, sino que se altera también el equilibrio químico natural de los vegetales.

Por ejemplo. Es sabido que el brócoli y la coliflor son anticancerígenos naturales. Pero este, su principal aporte a nuestra dieta, se ha visto anulado a causa de los pesticidas con que se fumigan las cosechas.

Estas plantas en estado natural, suelen ser atacadas por un hongo. Para defenderse de ese hongo, elaboran una sustancia, que al consumirla, en nuestro organismo,  contribuye a la prevención y curación del cáncer.

¿Pero qué ocurre? Se fumigan las plantas para eliminar el hongo, y que estas muestren condiciones estéticas aptas para el mercado. Sin la presencia del hongo, la planta no necesita defenderse. Por lo tanto, no elabora esta útil sustancia. Y como la ciencia aun no ha sabido reemplazarla, ha desaparecido este aporte a nuestra dieta.

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