Alexander

ALEXANDER FLEMING Y LA BACTERIOLOGÍA

Los méritos a veces llegan tarde

ALEXANDER FLEMING, el tercer hijo de un total de cuatro, nace el 6 de agosto de 1861 en Lochfield, Gran Bretaña. A los siete años ya se quedó huérfano de padre y, hasta los trece, su educación recibida fue bastante básica. En 1894 se mudó a Londres junto a su hermanastro, quien ejercía ahí de médico. Una vez ahí instalado, realizó dos cursos y comenzó a trabajar en una compañía naviera. Cumplida la mayoría de edad, se alistó en el ejército y participó en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, su participación como militar llegó a su fin a los veinte años, puesto que obtuvo una pequeña herencia militar y decidió comenzar la carrera de medicina. Se licenció en 1908 y obtuvo la medalla de oro. Desde sus inicios, comenzó en el departamento de la bacteriología, donde se doctoró y se quedó hasta su jubilación. En el año 1928 se convirtió en catedrático y, veinte años más tarde, se retiró como emérito. Alexander Fleming dedicó gran parte de su vida a la investigación, donde realizó grandes descubrimientos y fueron un gran avance para la MEDICINA.

Uno de sus grandes descubrimientos fue la lisozima en 1922 durante un estudio que realizó Alexander Fleming que le llevó a descubrir que la secreción nasal poseía propiedades de disolver ciertos tipos de bacterias. Sus estudios le llevaron a probar que esta facultad dependía de su enzima llamada lisozima. Su segundo gran descubrimiento junto a la lisozima fue la penicilina. Uno le llevó al otro, puesto que gracias a la lisozima comenzó a adentrarse al cambo de las antibacterianas.

Alexander Fleming nunca contaba con grandes inversiones económicas que le sufragaban los gastos de su investigación. No obstante, supo sacarle partido a lo poco de lo que disponía y ofreció una gran aportación a la medicina. Una vez reconoció el gran valor de su descubrimiento, Alexander Fleming publicó sus resultados en unas memorias. Al principio, no obtuvo la resonancia esperada a pesar de su gran importancia. Los méritos a veces llegan tarde. El bacteriólogo comprendió de inmediato la importancia del fenómeno de la antibiosis, puesto que el líquido incluso muy diluido poseía un poder antibacteriano mucho más alto que los antisépticos tradicionales.

Hubo que esperar hasta 1941 para ver los primeros resultados positivos en pacientes humanos. La fama le alcanzó a Alexander Fleming en 1942, cuando fue elegido miembro de la Royal Society. Dos años más tarde recibió el título de Sir y en 1945 obtuvo el premio Nobel. Alexander Fleming falleció el 11 de marzo de 1955 en Londres y dejó un gran legado científico – académico.

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