el alcohol, solución a medias, corazón herido

EL ALCOHOL, SOLUCIÓN A MEDIAS

El alcohol, solución a medias, no solución completa cuando de curar un corazón herido se trata.

Aunque podemos tocar el tema del alcohol desde varios ángulos, ya sea, como cura para un corazón herido, como elixir de la eterna felicidad en caso de adictos o como estimulante emocional ante un suicidio, etc. en esta ocasión solo tocaremos el tema primero: “EL ALCOHOL, CURA PARA UN CORAZON HERIDO”; que para mi seria lo mimos que decir “EL ALCOHOL, SOLUCIÓN A MEDIAS”; el porqué de ello lo escribo a continuación.

Bien, entremos en materia; empiezo preguntando:

Que es lo primero, después de llorar, que se nos viene a la mente cuando lo que deseamos es curar un corazón herido?, herido, dicho sea de paso, por una decepción amorosa. Que es lo que el instinto nos lleva a hacer para calmar el dolor que nos genera dicha decepción?. Claro, dicho sea de paso también, todo ello después de llorar inicialmente.

Me vuelvo a preguntar y me respondo al mismo tiempo:

-Tomar?

- sí, tomar

Pero claro, no todos seguirán ese camino ya acostumbrado, habrán otros que simplemente continuarán llorando (tal como lo hicieron inicialmente) hasta sentir aliviado su corazón, y lo harán en soledad y llevando sus sollozos al son de una canción romántica y triste a la vez. Aunque obviamente, ese es un proceso de sanación muy lento, pues cada día suyo será atormentado por los recuerdos que frescos aún estarán, recuerdos que dominaran sus ojos a su antojo, haciéndoles, de esa manera, llorar cada vez con más intensidad al repetirse en su mente aquellos recuerdos bonitos que fueron vividos apenas momentos atrás, recuerdos que no solo serán de imágenes, rostros o cosas, sino también de voces, ruidos u otros sonidos, que para ellos tendrán un significado especial.

Sus ojos estarán rojos a diario, ya sea ocasionado por tantas lagrimas derramadas o por tanto sueño contenido, sus mejillas, ante tanta humedad, perderán su finura haciéndose toscas, rajadas, de mal aspecto al exterior, sus ojeras serán percibibles por cualquiera, convirtiéndolos así, a ellos, en el tema de conversación de las gentes que a su rededor murmurarán, porque todos sabrán que han llorado, y todos imaginarán el porqué; no obstante todo lo mencionado anteriormente, ese proceso lento, lleno de lagrimas, que en teoría pareciera ser desfavorable, es en realidad la mejor opción que se puede tomar, puesto que sanar un corazón herido derramando muchas lagrimas es la mejor solución, la solución idónea, diría yo.

Y eso porque las lágrimas no brotarán por nada y sin nada en su interior, esas lagrimas brotarán por una razón, y esa será el aliviar la presión emocional que han de sentir en ese momento, llevando al mismo tiempo dentro de sí, en cada gota, un poco de ese sufrimiento generado por los muchos recuerdos que han de llenar su mente.

De a pocos, en cada lagrima, el dolor se ira y la felicidad volverá. Es un proceso lento en verdad, empero sanador, con toda certeza.

Como decía mi mamá: SE VA SACANDO EL VENENO DE A POCOS.

De esta forma, aunque el proceso sea lento (proceso que obviamente no tardara años, sino solo unos cuantos meses, uno o dos como máximo, dependiendo de la persona), llegará el momento en el que ese corazón herido habrá sanado, ese gran amor habrá desaparecido, y esos recuerdos que aún permanecerán (puesto que el llorar no te borra la memoria) ya no habrán de generar más dolor. Por ello concluyo diciendo que el llorar para sanar un corazón herida es la mejor opción, que esa sí es una solución completa.

Y nuevamente, como diría mi mamá: LENTO PERO SEGURO.

Bueno, volviendo al tema que me hace escribir esto, el alcohol, solución a medias, dejando de lado a los pocos que lloran y retomando a los muchos que toman.

Estos, como es común, al encontrarse en dicha situación, tomarán como única opción, para sanar ese corazón herido, al alcohol como la milagrosa solución, bendito sanador de todo mal, maravilloso elixir generador de felicidad; entonces, ya habiéndolo decidido, unos posiblemente harán y dirán lo siguiente:

Cogerán el celular.

- Pepe, Lucho!, esta noche somos!, necesito un hombro amigo…

No obstante, otros únicamente vagarán por las calles recordando aquellos felices momentos vividos, sollozando, pensando al mismo tiempo en la razón de tal decepción, analizando en su interior el porqué de tanto sufrimiento.

- Porque a mí, porque yo!...se recriminarán a sí mismos o recriminarán a Dios por tal infortunio.

Visualizarán así también en sus mentes el cómo hubiese sido su futuro con aquella persona, cayendo por ello más hondo al darse cuenta que ese futuro ya no existirá. Mas después de tanta cavilación y análisis profundo llegarán al mismo final que aquellos que llamaron a Pepe y Lucho, y ese final será el de llegar al alcohol como única solución de esa aflicción.

Solos, entrarán a una cantina y pedirán su primera ronda, únicamente acompañados con su yo interior, entablarán conversaciones con ese yo, debatirán, llorarán, se enfurecerán; u otros tantos no harán ello, dejarán la cantina de lado, comprarán su botella llena de liquido embriagante, sanador de todo mal, para con ella dirigirse, en completa soledad, a un lugar solitario, su habitación, un hotel, etc. Empero, sin embargo, siendo analíticos, esa no es la mejor opción, al contrario, es una pésima decisión, pienso yo, porque el final de ese momento de ebriedad a solas, podría no ser tan feliz, ya que al ser llevado por el sufrimiento generado por ese corazón herido, quizá lo haga cometer un error aún más grave, uno irreparable: Un suicido, un asesinato.

Pero centrándonos en aquellos que llaman a Pepe y Lucho, estos iniciarán con el ritual acostumbrado, una ronda, otra ronda, otra más, otras más. Minutos después, ya con el alcohol dentro, los recuerdos surgirán con más nitidez, las lagrimas brotarán con más facilidad, los abrazos se darán sin temor, los “TE AMO NIKOL” (por mencionar un nombre cualquiera), se gritarán con sentimiento, las lágrimas volverán a surgir una y otra vez, los “MI AMOR ESTOY TOMANDO POR TI!”, se gritarán con lagrimas en los ojos, al mismo tiempo que con ira, rencor, decepción, amor. Los recuerdos serán interminables, y al contrario de cesar estos (intención primaria que los llevó a tomar), nacerán muchos más, ahora con más detalles de esa vida amorosa terminada, detalles que ni ellos recordaban durante su estado de sobriedad.

Las horas pasarán, otras rondas más serán inevitables, tanto que el tiempo no bastará, ni el cuerpo resistirá tanta bebida. Y justo ahí, antes de terminar con esa sesión de curación, ya estando en ese estado de valentía motivado por el alcohol, se gritarán las últimas palabras:

“Ya te he olvidado, mujeres hay muchas, yo no sé rogar!, a partir de hoy ya fuiste!, juro por esta que nunca más sufriré por ti!...

Entre otras tantas palabras que se pueden gritar.

Entonces todo terminará con una sonrisa de satisfacción en los labios, porque se creerá que el objetivo fue logrado, que el olvido fue alcanzado; no obstante grande será su sorpresa cuando al despertar de esa borrachera se den cuenta que el amor no fue eliminado, que ese sentimiento sigue ahí, que el recuerdo continua vivo, que en su mente continúan las imágenes, que el dolor todavía se siente, que el corazón aún palpita por ella, que todo fue una ilusión de una noche y que lo único que fue logrado y alcanzado fue una resaca insoportable. Por ende, al sentir tal impotencia e incapacidad de olvido, estos habrán de repetir esta sesión de curación algunas veces más; unos solo unas cuantas más y luego buscarán otro camino para llegar al olvido, otros seguirán el mismo y harán de esta una adicción.

Y justo aquí surge la pregunta: El alcohol fue una solución completa para sanar su corazón herido?, o únicamente una solución a medias?

Bien, si analizamos podríamos llegar a la conclusión de que en la ebriedad, al contrario de lo que se quiere o espera, los recuerdos son más vivos, nítidos, al detalle, que los sentimientos son más fuertes, intensos, tanto que un pequeño sentimiento podría ser multiplicado por 10 veces en fuerza y presencia, y que en ese estado el olvido en realidad no es olvido, sino solo una ilusión de olvido.

Por tanto, vuelvo y respondo yo mismo a la primera pregunta hecha, con estas palabras y frase:

- Solución completa, NO!,

“El alcohol podrá curar mi raspón, pero no mi roto corazón”

Ahora respondo a la segunda pregunta:

- Sí, solo fue una solución a medias.

Porque a medias?

Porque no fue cura, FUE CALMANTE. Porque ese anestesiante y relajante hizo a su mente crear la ilusión de un falso olvido logrando así, de esa forma, engañar a su cuerpo dolido haciéndolo sentir liberado de todo dolor. Un bienestar, una felicidad, duradera solo por una noche, todo falso hasta ahí, aunque la lagrimas que se derramaron si fueron verdaderas, y ese es un merito que no se le puede quitar, porque el veneno, aunque poco, fue saliendo.

Sin duda, solución a medias.

Gracias por tomarse el tiempo para leer este pequeño escrito.

Próximamente los temas serán:

- El alcohol, solución a medias: La adicción

- El alcohol, solución a medias: El suicidio.

Esperen o busquen en AMAZON la versión completa de este escrito.

Gracias.

Hasta la próxima.

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