Ahorrar con el agua caliente en casa está al alcance de cualquiera, hay pequeños trucos que nos ayudarán a conseguir una reducción del gasto domiciliario en agua caliente y de paso nos servirán para hacer nuestra pequeña aportación ecológica.

Primero conoceremos los dos tipos de calefacción de agua:

- Sistemas instantáneos.

- Sistemas de acumulación.

 

Sistemas instantáneos

 

En estos sistemas se calienta el agua en el momento en que esta es demandada. Es el caso de los habituales calentadores de gas o eléctricos, o las calderas murales d calefacción y agua caliente (calderas mixtas).

Su inconveniente es que, hasta que el agua alcanza la temperatura deseada en el punto de destino, se desperdicia una cantidad considerable de agua y energía, tanto más cuanto más alejada se encuentre de los puntos de consumo. Otra desventaja importante es que cada vez que demandamos agua caliente se pone en marcha la caldera. Estos continuos encendidos y apagados incrementan considerablemente el consumo, así como el deterioro del equipo.

También presentan, por lo general, prestaciones muy limitadas para abastecer con agua caliente a dos puntos simultáneos. A pesar de ello, los sistemas instantáneos siguen siendo los más habituales en los suministros individuales de agua caliente.

 

Sistemas de acumulación


Podemos subdividirlos en dos tipos:

- Equipo que calienta el agua (por ejemplo una caldera o una bomba de calor) más un termo acumulador.

- Termoacumuladores de resistencia eléctrica.

 

La bomba de calor eléctrica es una opción mucho más eficiente, para la producción de agua caliente, que los calentadores eléctricos.

Un grifo abierto consume alrededor de 6 litros por minuto. En el caso de la ducha, este consumo se incrementa hasta los 10 litros por minuto.

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Sistemas de caldera más acumulador

 

Estos son los utilizados entre los sistemas de producción centralizada de agua caliente. El agua, una vez calentada, es almacenada, para su uso posterior, en un tanque acumulador aislado.

Estos sistemas son más eficientes que los individuales y presentan numerosas ventajas:

Se evitan los continuos encendidos y apagados de la caldera, que pasa a trabajar de forma continua y por tanto más eficientemente.

La potencia necesaria para suministrar el agua caliente a un conjunto de usuarios es muy inferior a la suma de las potencias que corresponderían si los suministros se hiciesen de forma individual.

El agua caliente acumulada permite simultanear su utilización en condiciones de confort.

Además, al centralizar el consumo se puede acceder a tarifas más económicas de los combustibles.

El ahorro de agua, aunque no se trate de agua caliente, conlleva un ahorro energético, ya que el agua es impulsada hacia nuestras viviendas mediante bombas eléctricas, que consumen energía.

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Termoacumuladores de resistencia eléctrica

 

Este es un sistema poco recomendable tanto desde el punto de vista energético como del económico.

Cuando la temperatura del agua contenida en el termo baja de una determinada temperatura suele entrar en funcionamiento una resistencia auxiliar.

Por ello, es importante que el termo, además de estar bien aislado, se conecte solamente cuando realmente sea necesario, mediante un reloj programador.

La energía solar térmica tiene una aplicación idónea para la producción de agua caliente sanitaria. Con la instalación de 2 metros cuadrados de paneles solares se puede suministrar hasta el 60% de las necesidades anuales de agua caliente de una vivienda, situándose el coste medio entre los 1.300 y los 1.800 euros. Los sistemas solares necesitan un sistema de apoyo convencional.

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Consejos prácticos para ahorrar agua caliente y energía


- Los sistemas con acumulación de agua caliente son más eficientes que los sistemas de producción instantánea y sin acumulación.

- Es muy importante que los depósitos acumuladores y las tuberías de distribución de agua caliente estén bien aisladas.

- Racionalice el consumo de agua. No deje los grifos abiertos inútilmente (en el lavado, en el afeitado, en el cepillado de dientes).

- Una ducha consume del orden de cuatro veces menos agua y energía que un baño. Este punto es muy importante.

-Evite goteos y fugas de los grifos. El simple goteo del grifo del lavabo significa una pérdida de 100 litros de agua al mes.

- Existen en el mercado cabezales de ducha de bajo consumo que permiten un aseo cómodo, gastando la mitad de agua y, por tanto, de energía.

- En los grifos se pueden colocar reductores de caudal (aireadores).

- Los reguladores de temperatura con termostato, principalmente para la ducha, pueden ahorrar entre un 4 y un 6% de energía.

- Una temperatura entre 30ºC y 35ºC es más que suficiente para tener una sensación de comodidad para el aseo personal.

- Si un cuarto de baño, o cocina, todavía tiene grifos independientes para el agua caliente y el agua fría, cámbielos por un único grifo de mezcla (monomando).

- Los sistemas de doble pulsador o de descarga parcial para la cisterna del inodoro ahorran una gran cantidad de agua.

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