Se puede ayudar a la economía del vehículo si una persona se presta a una buena conducción. Y no es de otra forma que encontrar el equilibrio que permite no ir por debajo ni por encima de nuestras posibilidades. Existen varias fórmulas que ayudan a mejorar y garantizar un estado óptimo del vehículo así como lograr mantenerlo dentro de una larga vida útil.

Observar la colocación al volante es fundamental, puesto que una postura deficiente lleva a usar de manera irregular los pedales y a consumir más. Las frenadas bruscas tampoco convienen, y si es posible se ha de intentar llevar un ritmo constante para no provocar frenar con el motor. Es muy recomendable usar el freno para detenernos.

Últimamente existen vehículos que no requieren de una cilindrada muy alta, pero que están preparados para llegar a velocidades similares a otros que consumen más y son de similares características. Por regla general los coches más baratos suelen consumir más. También es un buen recurrente el usar un arranque suave, y gracias a ello conseguiremos que el avance sea constante y se consuma mucho menos. De igual modo, una velocidad uniforme, acorde a las necesidades de la vía es más sugerente que el pisar a fondo sin aprovechar las circunstancias.

Las ventanas del coche se recomienda que permanezcan cerradas, siempre que esto sea posible, ya que el vehículo puede perder la estabilidad que le da la línea de aerodinamismo para el que fue fabricado. Una temperatura lógica dentro del vehículo también conseguirá que un conductor fatigado responda mejor antes las evoluciones de la carretera. Es preferible que la temperatura se sitúe entre los 21 y 23 grados centígrados.

Lo más importante es que hemos de tener en cuenta que los dispositivos digitales del vehículo no alteran el consumo, por lo que podemos usarlos con total tranquilidad.

Ahorra dinero conduciendo bien

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