miedo a lugares abiertos

AGORAFOBIA

Etimología

La palabra agorafobia es una palabra compuesta procedente del griego: agora, que significa espacios abiertos (plazas) y fobia, que es el miedo. Es el miedo a los espacios abiertos. Se podría considerar la agorafobia el miedo opuesto a la “claustrofobia”.

Definición

Por lo tanto y según la RAE, la agorafobia se define de la siguiente manera:

En psiquiatría, sensación morbosa de angustia o miedo ante los espacios despejados, como las plazas, las avenidas, etc.

Origen

La agorafobia se debe entender como un trastorno de ansiedad, un trastorno mental, de la persona que sufre esta enfermedad. Se trata de tener miedo al miedo o ante cualquier situación que pueda producir una situación de estrés, pánico o peligro aparente.

El origen de la agorafobia puede ser variado, desde un trauma personal vivido en el pasado, como un trastorno existente en la genética del paciente o basado en un cúmulo de situaciones diferentes vividas por un individuo.

Reacción

Una persona agorafóbica vive un miedo constante, miedo a lo que puede suceder. El organismo reacciona con pánico, estrés, sudoración, respiración corta y rápida, se acelera el pulso y el ritmo cardíaco y los músculos del cuerpo se contraen. La persona está en cada momento atenta a los supuestos peligros viviendo el miedo a lo que podría pasar. Esta situación genera una ansiedad constante.

miedo al espacio

Este miedo lleva a quien lo padece a encerrarse en un lugar que puede ser por ejemplo su hogar, un lugar que considera seguro, y no salir de él. Así, el paciente se protege de esta forma para sentir una seguridad aparente permaneciendo encerrado durante mucho tiempo. Llevar una vida social normal es prácticamente imposible para una persona agorafóbica.

Tratamiento

El tratamiento a este miedo como la agorafobia es la terapia. Primero, hay reconocer y diagnosticar la enfermedad. El siguiente paso es tratarla mediante terapia, para disminuir los efectos y aprender a dominarlo, lo cual posibilita la convivencia con el miedo disminuyéndolo mediante la comprensión y el dominio del mismo. Además, en la farmacología existen preparados con efecto calmante para los ataques de pánico y la angustia. Estos medicamentos siempre deben ser prescritos por un facultativo por sus efectos secundarios, para controlar su ingesta y evitar la dependencia de los mismos. Siempre es mejor acudir a un profesional capaz de informar de todos los tratamientos posibles.

Para una mayor eficacia del tratamiento es importante pedir ayuda a un especialista a tiempo, antes de que los síntomas vayan a más. Lo difícil de la agorafobia para quien la sufre es reconocer a tiempo que tiene realmente un problema, porque en estos momentos no comprende lo que realmente le está pasando.

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