El hombre es una criatura diurna que vive en una cultura también diurna. Las personas nos regimos por un reloj biológico interno que dirige los ritmos de un conjunto de variables fisiológicas y biológicas que tienen una inercia diurna y se ve afectado por diferencias en el sueño.

Los trastornos en el SUEÑO pueden tener impactos negativos en la salud del individuo como problemas gastrointestinales, cardiovasculares, menstruales o respiratorios. El hecho de trabajar de noche tiene un impacto social puesto que dificulta las relaciones familiares y sociales. Una falta de sueño puede ocasionar un accidente de trabajo.

Nuestro cuerpo segrega una serie de HORMONAS que pueden disminuir si nuestros ciclos de sueño cambian. Es el caso de la serotonina que es un neurotransmisor que influye en nuestro buen humor. La concentración de MELATONINA, otra neurohormona, varía según ciclos nocturnos o diurnos, su máxima concentración se da entre las 2 y las 4 de la madrugada respondiendo a los cambios de iluminación ambiental y se sintetiza en ausencia de luz. Si los niveles de esta hormona son excesivos induce al mal humor.

La adaptación al turno de noche depende de la edad de la persona, de los factores cronobiológicos, de los factores del sueño y de los factores socieconómicos. También importa la capacidad física de la persona, los hábitos tóxicos que tenga, los antecedentes psicosomáticos y que sea un trabajador especialmente sensible (embarazadas, alérgicos…)

El ritmo circadiano influye sobre varias funciones corporales y neuroendocrinas, su alteración puede tener una repercusión muy importante sobre la persona y dar lugar a enfermedades. Las funciones corporales que regula son la temperatura basal, la frecuencia cardiaca, la presión sanguínea, la capacidad respiratoria y las habilidades mentales.

Las consecuencias del trabajo nocturno por tiempo prolongado son generalmente insomnio diurno y somnolencia nocturna, trastornos gastrointestinales (gastritis, colitis, úlceras), trastornos neuropsíquicos, trastornos respiratorios, metabólicos, oncológicos y ginecológicos.

Para evitar los problemas derivados del TRABAJO nocturno es recomendable no exponer a los mayores de 50 años, ni a personas con sensibilidades específicas. La vigilancia de la salud preventiva para detectar las posibles consecuencias relacionadas con la falta de adaptación al trabajo nocturno es algo esencial.

¿Afecta al sueño trabajar por la noche?

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