Los Rodeos

Aeropuerto Los Rodeos – Accidente aéreo de 1977

Corría el año 1977. Por aquel entonces, en la Isla de Tenerife existía un solo aeropuerto llamado Aeropuerto Norte o AEROPUERTO LOS RODEOS, puesto que está situado en el norte de la isla canaria. El segundo aeropuerto llamado Aeropuerto Reina Sofía que se sitúa hoy en día en el sur de la isla, se hallaba por aquel entonces en construcción y fue inaugurado un año más tarde, en 1978, siendo hoy en día el Aeropuerto Reina Sofía el más grande de los dos.

Nos concentramos en el 27 de marzo del año 1977. Ese día, el aeropuerto de Gran Canaria se vio obligado de cerrar durante tres horas aproximadamente por la amenaza de bombas en el lugar que mantenía en vela a todo el personal que estaba de turno ese día que, por cierto, caía en un domingo. Por ello, contaban con personal reducido en el aeropuerto tinerfeño de Los Rodeos.

El cierre temporal obligó a dos aviones con destino a Gran Canaria desviarse ligeramente de su ruta para aterrizar en la isla vecina Tenerife hasta que se resolviera el problema de la amenaza de bombas. Estos dos aviones desviados eran los siguientes:

1) El vuelo KLM 4805, un vuelo chárter procedente de los Países Bajos, con salida desde Ámsterdam.

2) El vuelo PAA 1736. En este caso se trataba de un vuelo regular de la compañía Pan Am procedente del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, Estados Unidos.

En realidad, eran más los aviones desviados a Tenerife en aquel entonces, no obstante nos concentramos aquí en estos dos, que son los implicados en el desastre ocurrido aquel día. El aeropuerto de Los Rodeos por aquel entonces era considerablemente más pequeño de lo que es hoy en día. Además, contaban aquel día con personal reducido por ser domingo, por ello había solamente dos personas en la torre de control. Ni el aeropuerto ni el personal estaba preparado para acoger una gran cantidad de aviones como sucedió el 27 de marzo de 1977. A todo ello, hay que sumarle la niebla que se formaba este día por la tarde impidiendo la VISIBILIDAD tanto al personal del aeropuerto, como a los pilotos de los aviones. Y, por colmo, las luces de las pistas no funcionaban tampoco.

¿Qué fue lo que pasó aquel día?

Los pilotos de ambos aviones seguían las órdenes que recibían desde la torre de control, manteniendo la comunicación hasta el final. Una comunicación en inglés y basada en la confianza de los profesionales, dada la falta de visibilidad que les impedía ver cualquier anomalía a tiempo.

Los pilotos de ambos aviones recibían sus órdenes hasta dónde desplazarse para poder despegar finalmente y dirigirse al aeropuerto de la isla vecina. A causa de la neblina, se desplazaban a una velocidad más lenta de lo habitual y no vieron la pista a la cual debían haberse integrado. La consecuencia de esta colisión fue fatal. Los aviones se incorporaron en la misma pista. Mientras el segundo le seguía al primero sin saberlo, el primero se giró al final de la pista sobre su propio eje y comenzó a rodar y a acelerar para realizar el despegue. Tan sólo unos segundos antes del fatal accidente, los pilotos vieron lo inevitable: el otro avión se acercaba encontrándose ya justo delante de ellos. A toda prisa, el piloto del primer avión listo para despegar intentó a toda prisa levantar vuelo para escapar del choque. En el momento del impacto, faltaban aproximadamente unos veinticinco metros para impedirlo.

¡Como resultado, fallecieron casi 600 personas por el impacto! Y tan solo quedaban 61 sobrevivientes.

Accidente

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