Se cumple ya un año de la inauguración del aeropuerto de Castellón (Valencia) que costó 155 millones su construcción y 30 millones más en publicidad. Ahora es el azmereír de España. El 25 de marzo de 2011, antes de las elecciones autonómicas inauguraron a toda prisa con la vendición de un cura el increíble aeropuerto. Francisco Camps, Presidente de la Generalitat Valenciana, y Carlos Fabra, Presidente de la Diputación de Castellón inauguraron a bombo y platillo ante 1500 invitados en un pueblo que solo tiene 700 habitantes en la provincia de Castellón, Vilanova d´Alcolea.

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Camps, emocionado dijo que este era su sueño tras 14 años del proyecto y que dos meses más tarde los aviones despegarían y aterrizarían, llenando la comunidad valenciana de turistas. Pero la realidad es otra y el aeropuerto aparece solitario, dando la sensación que un grupo de zómbis aparecerán por las pistas como en las mejores películas de terror. No hay autorización del estado para el tráfico aéreo pues no  se han solicitado los permisos de navegación. La pista de giro no se ajusta a las medidas exigidas y hay que hacerla de nuevo. Tienen además que resolver problemas económicos y judiciales tras la ruptura de Aerocas, empresa promotora del aeropuerto.

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El destino de este aeropuerto fantasma, se debate en los despachos, en las Cortes Valencianas, etc. Los medios de comunicación hacen bromas  sobre el fracaso y el despilfarro inútil de esta obra, fruto de la mala gestión, de la improvisación de políticos incompetentes. Lo más chocante es que se contrató una empresa para la vigilancia de la fauna en la zona y se hizo una exibición de alcónes y águilas que costó al gobierno valenciano 90.000 euros para limpiar el espacio aéreo en el que no había aviones.

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La chirigota en que se ha convertido el aeropuerto fantasma, donde se enterraron millones de euros, contrasta con la situación de las escuelas que no tienen dinero para papel higiénico y los niños lo llevan de sus casas. La enorme estátua del artista Juan Ripollés que preside la entrada ha tenido un coste de 300.000 euros. Pero los cacos ya han dado buena cuenta del cobre para sobrellevar la crisis y el escultor ha denunciado el robo de 2,5 toneladas de una parte de la estátua (las manos y un brazo de cinco metros de largo).

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Ante tal descontrolada situación en que se encuentran los valencianos, para rizar el rizo se han escuchado las declaraciones del ex presidente Camps que después de salir libre de acusaciones que le llevaron a dimitir del cargo de presidente, ahora ha dicho estoicamente  que se siente capacitado para ser otra vez presidente de la Generalitat Valenciana o presidente del gobierno si se tercia.

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