Cartel de Adviento

Adviento: un lugar para la esperanza.

¿Qué es el Adviento?

Antes de empezar a leer, si no eres creyente, no sigas leyendo; ahora bien, si eres curioso, lo dejo en tu libertad.

Técnicamente, el Adviento es un tiempo que abarca los cuatro primeros Domingos anteriores al día de Navidad.

Para no enredarnos en significados latinos y sus derivados o interpretaciones, el Adviento es, por un lado la espera, y por otro, la esperanza de la Navidad.

Tristemente lo hemos convertido en una época comercial, en unas fiestas de invierno. La degeneración del concepto en sí, la pérdida de la fe e incluso la propia y excasa creencia de los propios creyentes de que el Adviento es el anuncio de la llegada del Salvador.

En el primer Domingo de Adviento se encienden las luces y ya está; a partir de ahí, a comprar el turrón, pensar en la cena familiar, los regalos, etc. Ya incluso nos hemos visto invadidos (y puede que superados) por la presión comercial de papá noel, santa clauss y nos olvidamos de los Reyes Magos (nuestra verdadera tradición).

Hoy, ocho de diciembre, el día de la Inmaculada Concepción, es tradicionalmente el día de montar el Belén y adornar la casa... Pero, ¿de dónde vienen todas estas costumbres? ¿A dónde nos lleva toda esta panaferlaria si lo importante, que es la preparación, la reflexión, se quedan en nada?

¿Para qué pues el Adviento?

Prácticamente, la Iglesia te concede un mes (un tiempo especial) para preparar tu corazón para hacer un hueco a la llegada del Salvador, de la Vida Eterna para tu alma y para tu cuerpo. Eso es el ADVIENTO ¿Qué valor entraña este misterio? Sólo es entendible a través de la fe; así que si entramos en el parámetro de si tienes fe, de si crees o no crees, en realidad entramos en la dificultad del entendimiento y de profundizar este misterio, pues se juntan tantas cosas en un corto espacio de tiempo, que es difícil; por eso pierde su verdadero valor.

De ahí, las compras compulsivas, la fiesta por la fiesta; la comilona porque toca. Tenemos muy poca fe -yo el primero-; pues en el Adviento aparecen conceptos como la Virginidad, la Inmaculada Concepción, el nacimiento de Dios como Hombre; y lo más importante, ¿tiene que ver esto algo con nosotros? Hoy por hoy, hasta los creyentes dudan de la virginidad, de la inmaculada concepción y de que Cristo es el Hijo de Dios y Dios mismo.

Entonces, más aún el motivo del Adviento; pues todo este tiempo hemos de recuperar y revalorizar esos conceptos, para poder profundizar su importancia y su grandeza. Cada vez toma más importancia el Adviento: precisamente porque está perdiendo su valor. Se hace imprescindible retomar la reflexión de todos estos conceptos, pues estamos esperando nada más y nada menos que la llegada de Dios hombre, aquél que ha de ganar para nosotros el cielo, la Vida eterna; aquél que se sacrificó para que tú y yo, creyente o no creyente, tengas la oportunidad de ir al cielo.

Tradición del Adviento

Adviento y Navidad:

Este tiempo de Adviento es tiempo de preparación interior para la Navidad, la Natividad, la celebración del cumpleaños de Dios; por eso es vital para los que creemos y necesario para los que aún conservamos algo de fe. Porque si no entramos en el misterio, no hay tiempo de espera, y entonces, hagamos y practiquemos lo que decía más o menos San Pablo: "Si Cristo no existe, estamos perdiendo el tiempo; entonces comamos y bebamos, que mañana moriremos".

Por eso hoy se celebra la fiesta por la fiesta, la comilona por la comilona... Total, mañana esto se acaba. Sin embargo, si te adentras en el Adviento y anhelas de verdad en tu corazón la Navidad, estás aceptando en el fondo de tu corazón la llegada del Salvador, de aquél que te ha de ganar la Vida Eterna, de aquel que te va a amar creas o no creas y que no va a tener en cuenta quién eres, cómo eres, cuál es tu comportamiento... Te va a amar tal y como eres. ¿Quién ama así?

Si estás lejos, acércate; si estás cerca, acércate aún más (porque nunca se está lo suficientemente cerca). Aprovecha este tiempo de Adviento para cambiar lo que se está conviertiendo en una costumbre, en una realidad para tu vida. Te aseguro que teniendo a Dios dentro, al Niño que viene, tu vida cambia (te lo dice alguien que has estado sin él y ahora está con él). Si tienes a Dios en tu vida, entras en la dimensión del más allá, del cielo, de la vida eterna y si llegas a enrtrever todo eso... ¡Señor Jesús, ven corriendo; no tardes! 

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