Mi suegra quería adoptar un perro pequeño y bonito y lo consiguió en la Protectora El Refugio de Madrid. Tiene perros preciosos, todos curados de sus enfermedades, limpitos y con las vacunas puestas. No parecen perros de una protectora. A mi suegra le preguntan todas las amigas en qué criadero compró a Pipo. No quieren creer que es un perro que fue abandonado en las calles de Madrid y que ha pasado por una protectora antes de llegar a la casa de la madre de mi santo esposo.

Pipo es precioso. Educadito, buen comedor, con paciencia para jugar con los niños. Mi suegra dudaba entre adoptar un perro grande o adoptar un perro pequeño. Mi marido la convenció para que se decantara por un perro pequeño. Ya tuvo hace unos años uno grande y acabaron mal. El perro la tiró en el parque y mi suegra acabó con una pierna rota en el hospital. La madre de mi marido necesita mascotas pequeñas porque nunca tuvo mucha fuerza.

Con Pipo mi suegra está encantada. Como os decía, no parece un perro de una protectora de animales. Cierto que la Protectora El Refugio no es cualquier protectora. Llevan veinte años rescatando perros y gatos abandonados en las calles de la capital de España. Hacen muchas campañas contra el maltrato animal. Este año están con el sacrificio cero. Consiguieron que en la Comunidad de Madrid no se maten los animales abandonados a los diez días de estar en una perrera.

Mi suegra es socia de la Protectora El Refugio. Se apuntó en su web. Sólo les paga lo mínimo: 3 euros al mes. También es voluntaria. Se apuntó para pasear perros abandonados de vez en cuando. Mi suegra es muy generosa. Siempre trató mejor a los perros que a su nuera.

Os recomiendo adoptar mascotas. Un perro pequeño y bonito hace mucha compañía, sobre todo cuando estás sola. Yo veo que mi suegra es feliz con su Pipo.

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