Todo comienza repentinamente... Sin darnos cuenta hemos iniciado de algún modo una carrera contra el tiempo que nos va a traer muchas cosas en la vida. Primero esas sensaciones, esa inquietud hacia esos temas que no creimos que llamarían nuestra atención, nuestro cambio de actitud, la forma en que ahora vemos las cosas, todo es distinto. Podemos notar cómo ha pasado el tiempo, repentina y espontáneamente nos enojamos de cualquier detalle, nos ponemos felices sin saber por qué, y además nos deprimimos sin razón. ¡Qué duro nos resulta afrontar tantos cambios! Simplemente ya no somos niños y nuestro cuerpo se ha dado cuenta. "La etapa más difícil en la vida es la adolescencia" suelen decir los expertos, y suele ser verdad, llega un momento en la vida en la que nuestro organismo se comienza a preparar para llegar a la edad adulta y se vale de otra etapa para poder lograr un crecimiento satisfactorio. En la adolescencia somos preparados para afrontar situaciones que vendrán poco a poco y que serán parte de la vida diaria, es por ello que comenzamos a afrontar nuevas cosas, experiencias distintas que nos llegan a estremecer.

 

Cada mañana nos levantamos con un ánimo distinto, hay días que queremos mandar todo al carajo, solo queremos ser felices, no oir más reclamos, olvidar todo e irnos lejos, nunca volver a sentir dolor. Otros días quizá estemos enamorados y veamos la vida distinta con un ánimo diferente, bueno todo a nuestro alrededor, experimentándo en el cuerpo y la mente sensaciones hermosas, ¡ay el amor! Lástima que no es todo así. Nos encontramos frente a una situación muy común del día a día, ya que nuestro estado de ánimo, nuestro nuevo modo de ver la vida va cambiándo, ya no somos niños que ven las cosas "blanco o negro"; ahora identificamos tonalidades distintas en la vida, ahora pensamos en lo que será de nosotros y de nuestra vida. Muchas veces nos levantamos como adolescentes, llevando una carga pesada, un sentimiento que se ha hundido en lo profundo del alma y nos impide vivir felices. En esta etapa tan difícil no sólo cambia nuestra avtitud y forma de pensar, también experimemtamos cambios físicos que a muchos les espantan, hay veces que los padres se preocupan, no quieren que sus hijos sufran, pero en lo personal, creo que esta fase de la vida se debe afrontar y siempre es bonito experimentar lo que la vida nos ha preparado; habrán situaciones buenas, algunas hermosas, otras humillantes y nada buenas, pero todo es parte de esto que se llama "vivir", forma parte de nuestro crecimiento y hay que afrontarlo. Podemos aprender a disfrutar de nuestra rebeldía, nuestras lágrimas, el sufrimiento, la felicidad y la emoción de crecer, la adolescencia puede ser una etapa de felicidad sufrida y gozosa siempre que así se quiera ver.

La adolescencia es una etapa de cambios constantes.

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