ADIÓS ADIÓS.

Hoy resulta ser para mí, el día más difícil de mi vida,

porque sé, que el corazón de quien amé, desgarraré con una palabra mía;

pero sé que a pesar de ello me recordarás, cuando el aire roce tus manos y tu cara

y la luna susurre mi nombre, al pasar por tu ventana.

No creas ni por un momento que esto no me duele, no creas que no sufro,

a mí esto me hiere, no sé si más que a ti no estoy seguro;

sólo sé que debía suceder, tarde o temprano, perdóname tenía que decirlo,

porque ya confundíamos sentimientos e intenciones

y es que entre nosotros, ya no había entendimiento,

hacíamos o decíamos algo y el otro, pensaba que era con doble motivo;

el llanto por dentro me consume como fuego, por ello no quiero levantar mi rostro,

dime lo que quieras, ¡insúltame, grítame, me lo merezco!.

Se que después de esto, ya no podremos encontrarnos jamás,

pero tenía que terminar, por que amor entre los dos no había más;

no sé como pasó, simplemente un día todo acabó,

besos, abrazos, caricias, no eran lo mismo;

fueron bellos momentos, pero como fuego se apagaron,

en recuerdos se convirtieron, y en el pasado quedaron.

Me preguntas ¿porqué te lastimo?, pero mi respuesta es quedarme callado,

porque tú y yo sabemos que algo sucedía, no podemos negarlo;

lloras y cada lágrima que derramas, es como una daga en mi pecho,

siento morir, quisiera decir que es mentira lo que he dicho,

pero no puedo, ¡no puedo fingir más esto!.

¡Me marché y a cada paso que daba, algo de mí ahí se quedaba!,

sólo dije adiós y me dolió, cual corazón atravesado por una espada;

¡te llevé una rosa!, aquel fatal día,

¡tonto de mí!, porque la rosa que tenía en mis manos, se marchitó en esa despedida,

sabes hace mucho tiempo, que mis versos para ti, ya no eran nada,

nos convertimos, en figuras de hielo, por la costumbre y la rutina.

Hoy la oscuridad de la noche, ha invadido por completo mi alma;

te extraño desde que amanece, hasta el último suspiro del alba,

siento que una eternidad a pasado, desde que te dije adiós aquel día,

hoy te encontré, estabas feliz y sentí clavarse en mí una espina,

aunque me duele se que hice lo correcto, me miraste y yo sonreí con tímida alegría.

Me digo siempre, quise su felicidad, aún que el precio haya sido mi tristeza eterna,

quisiera gritar se feliz, pero solo dije adiós y en silencio mi bella amada,

¡aah! si puedes recuérdame, en la lluvia que moja tus labios de hada,

el viento que acaricia tu cuerpo y el sol que calienta tu alma.

Hola amigos, gracias por sus hermosas palabras de aliento, es por ustedes que escribo pues me debo enteramente a sus opiniones, ahora les dejo con un poema que escribí, luego que un amigo me contó como terminó con su pareja y después se arrepintió, espero que les guste.

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