Acoso sexual en el trabajo

A veces algo tan necesario como el trabajo se convierte en una pesadilla

Nadie está libre de sufrir en alguna ocasión acoso sexual en su lugar de trabajo. El acoso se produce cuando un compañero de trabajo acosa y hostiga a otro compañero. Está considerado como un delito que atenta contra la integridad de la persona y a sus derechos humanos. 

El acoso sexual es una conducta denigrante

El acoso sexual en el trabajo, es una forma de violencia de género, ya que es una conducta sexual que no tiene un carácter recíproco, por lo que el que lo padece se siente intimidado en su lugar de trabajo. 

Este acoso, se puede hacer de forma verbal realizando comentarios insinuantes o buscando un contacto físico que no se desea. El acosador lo que busca es abusar de la situación que tiene con el fin de que el acosado piense que esas acciones no son malas. 

Es una manifestación de poder

Muchos de los casos de acoso sexual que se producen, se dan entre el jefe y un subordinado. Precisamente, es el primero  el que aprovecha esa situación que tiene en la empresa. 

Este tipo de actuación lo que provoca es que al acosado no le quede más remedio que ceder o mantenerse en silencio ante la situación que está padeciendo. Ya que de este modo podrá mantener su puesto de trabajo. 

El acoso sexual lo sufren tanto los hombres como las mujeres

Es cierto que el acoso sexual en la mayoría de ocasiones las que más lo sufren son las mujeres y siempre lo realiza un hombre. Con esto, se pretende poner de manifiesto la supuesta inferioridad de la mujer. 

Pero no es algo exclusivo de ellas, también a veces ellos lo sufren, solo que en estos casos se realizan menos denuncias y, cuando se hacen resultan menos creíbles, porque aunque sea delito igualmente, este tipo de comportamiento solo está destinado a que sea la mujer la que lo padece. Algo que no es cierto y la víctima no solo es la mujer también lo es el hombre. 

Aunque en la mayoría de los casos las víctimas prefieren permanecer en silencio y no denunciar, todo por mantener su puesto de trabajo. Por lo que el acosador se siente todavía más légitimado a seguir cometiendo el delito. 

El acoso sexual en el trabajo denigra tanto a las mujeres cómo a los hombre y se debe vencer el miedo y denunciar que se padece este tipo de comportamiento. Solo así lograrán alzar la voz y dejar de sentirse culpables de una situación que no ha sido provocada por ellos. 

 

 

 

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