El ácido hialurónico es un compuesto que cumple con multitud de propiedades beneficiosas para la piel. Es hidratante, estimula y revitaliza el ciclo de producción celular y restituye de forma natural el colágeno que perdemos con la edad.

Se trata de un producto puro y estéril, afín a la piel y que por tanto no produce ningún rechazo, ya que sus moléculas están compuestas por azúcares y es totalmente biocompatible.

Todas estas características lo convierten en el perfecto anti-edad, ya que llena y suaviza de forma natural las arrugas,y devuelve a la piel su luminosidad, tersura y suavidad. Es recomendable usarlo a partir de los 30 años, ya que a partir de esta edad la producción de colágeno natural empieza a disminuir.

El ácido hialurónico sustituye al perdido y activa la producción de nuevo colágeno. Se asimila lentamente, según necesidad, por lo que sus efectos pueden tardar en notarse de 15 a 20 días.

Al ser un compuesto ortomolecular se elimina de forma natural, de manera que sus efectos son temporales y hay que usar de forma periódica para obtener sus beneficios. Sin embargo, aunque es gradualmente absorbido por el organismo no produce flacidez ni el típico “efecto hundimiento” de otros tratamientos antiedad.

Sus efectos son especialmente apreciables alrededor de los ojos, los labios y en la frente, llenando los espacios que la falta de colágeno deja, lo que produce las arrugas . Actúa también como una especie de esponja molecular, atrapando el agua y manteniendo hidratada la zona en que se aplica.

Colágeno. El ácido hialurónico no sólo ocupa el lugar de esta proteína cuando se ha perdido, sino que además estimula su producción.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan seleccionó un grupo de voluntarias sanas con un promedio de edad de 74 años y una piel aceptable, y les inyectaron ácido hialurónico en varios puntos de uno de los antebrazos.

En el otro, las participantes recibieron únicamente suero salino como placebo. Transcurridas unas cuatro semanas realizaron una biopsia que repitieron a los dos meses y medio para evaluar el estado de la piel de las mujeres.

El ácido hialurónico había ocupado el vacío que había dejado el colágeno perdido, como era de esperar, pero además estimuló la producción de esta proteína cutánea mediante el esponjamiento de los fibroblastos.

Este doble efecto explica por qué los efectos del ácido hialurónico son acumulativos y se notan más, pasados entres seis meses y un año.

Enlaces: Bebé sin Identidad Sexual

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