el acantilado de bandiagara

Las casas de los dogon, hechas de adobe (mezcla de tierra y paja) se han construido en el acantilado y la meseta de BANDIAGARA, en Mali. Situadas en unos lugares de difícil acceso, hay que subir por unos escarpados caminos trazados en las fallas del acantilado para llegar a ellas.

La región de Bandiagara, en Mali, es conocida por el inmenso acantilado de 200 km de longitud situado entre la meseta y la llanura. Contiene casas, graneros, santuarios y refugios excavados directamente en la ladera de la montaña construidos en la cima. Desde lejos estas viviendas de tierra o piedras se confunden con la roca. En ellas viven los DOGON. En el siglo XIV se refugiaron en este acantilado para escapar del islamismo, y a partir de entonces han vivido en este lugar siguiendo unas tradiciones ancestrales, manteniendo una estrecha relación con la naturaleza.

Hoy en día los dogon están dejando sus casas colgadas en el acantilado para ir a vivir a la llanura, pero sus graneros siguen allí arriba. Los graneros son indispensables, porque este pueblo está constituido sobre todo por cultivadores de MIJO, una planta que sirve de base para su alimentación. Cada familia posee un granero de mijo, reservado a los hombres, los únicos responsables del cereal, al que sólo pueden subir a través de una escalera. La puerta se encuentra en lo alto de la pared para proteger el mijo de los animales y los ladrones.

El edificio principal del pueblo dogon es, sin embargo, “La casa de las palabras”, donde se reúnen los hombres del pueblo para hablar sobre todo cuando está relacionado con la vida de la comunidad. Es una casa con un techo bajo, en la cual es imposible mantenerse en pie, una buena forma de arreglar pacíficamente todos los asuntos del pueblo, incluso los más espinosos. Porque es difícil poder llegar a las manos sentado.

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