Cómo acabé con los ladridos 

 

Compré mi piso en una finca nueva que aun estaba medio vacía. Era maravilloso vivir aquí sin ningún ruido. Pero al tiempo llegaron los típicos vecinos que hay en todas las fincas que tienen un perrito histérico ladrador y justo me tocaron al lado. Tengo que decir que yo misma tengo un perro, pero solo ladra cuando tocan a mi tibre y no siempre. Estuve bastante tiempo aguantando que todos los días el perro se tirase desde las ocho de la mañana ladrando y llorando desconsolado, incluidos los fines de semana. Esto terminó afectando a mi salud ya que trabajo a turnos rotativos y me impedía descansar cuando lo necesitaba.


El día que fui a quejarme de muy buenas maneras, mis queridos vecinos me aseguraron que su perro no ladraba y que buscase en la finca al que realmente me molestaba. Pasaron los días y como la cosa seguía igual gravé con mi móvil los ladridos del perro y fui a enseñarselo a mis vecinos, que aun así seguían diciendo que ese no era el suyo. Sin ganas de discutir y con la sensación de que se estaban riendo de mi volví a casa. Al día siguiente cuando el perro empezó a ladrar llamé a la policía, la cual me dijo que para que ellos vinieran y lo verificasen primero debía poner una queja en el ayuntamiento del pueblo en el que vivo. Y eso hice, no sin antes avisarlos de que iba a tomar dicha medida.


La mañana siguiente fui a recoger al ayuntamiento unos papeles que tenía que rellenar para presentar mi queja y después le llevé una copia a la administradora, simplemente para que estuviese enterada del tema. Esta mujer habló con los vecinos y los puso en contacto con el abogado de la finca para que los asesorase, cosa que no entiendo ya que a mi esto no se me ofreció en ningún momento pagando igual que ellos mis gastos de comunidad.


No se que es lo que el abogado les dijo, pero la cosa es que a partir de ese día el perro ya no ladraba y cuando lo hacía se oía lejano. Por otro vecino supe que le habían puesto un collar específico para evitar esto y además cuando se iban dejaban cerradas las puertas de las habitaciones que colindaban con mi casa. Y así fue como acabé con los ladridos.


La policía vino tres veces durante el mes siguiente y al no escucharse los ladridos me dijeron que si algún día volvía a suceder me pusiese en contacto con ellos facilitándoles un número de expediente. De momento no me ha hecho falta, pero si el perro hubiese seguido ladrando sé que la policía lo habría verificado varias veces y lo que no sé es si después habríamos ido a juicio o les habrían puesto una multa.


Con esto quiero dar ánimo a quien esté pasando por este calavario y animarlos a que tomen las medidas que tomé yo ya que existe la posibilidad de que den resultado.

perro ladrando

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: