Ojos, el espejo que hay que abrir

Abrir los ojos

Cada uno hablaba en una silla, pero no lo hacían mirándose a los ojos, sus sillas no estaban una en frente de la otra. Sus sillas estaban dándose la espalda igual que ellos.

Discutían, mirando a la nada, su dialogo era complicado, los gestos por más que hacían eran imposibles de percibir por el otro, y aún así discutían, sin poder mirar más allá, sin poder percibir los detalles, solo fijándose en el tono de su voz, en sus palabras ausentes de sentimiento.

Llego el momento de darse la vuelta, giraron sus sillas y se miraron, se quitaron la venda que les tapaba, descubrieron al otro y se fijaron en detalles que antes no podían apreciar, utilizaron los gestos y se sirvieron de ellos para afirmar sus ideales. Se escuchaban y se observaban, sobre todo se observaban, quizás el hecho de estar ciegos del otro durante tanto tiempo les obligaba ahora apreciar aquello que hace tiempo no lo hicieron, abrieron sus ojos, y los utilizaron para darse cuenta del otro, para hacerse consciente de sus dificultades.

Entonces fue ahora, con los ojos abiertos, cuando aquellas palabras y frases que utilizaban una y otra vez para afirmar sus ideales, fueron cambiando, ahora ya no pensaban igual, dejaron de sumergirse en sus radicales palabras y se acercaron al otro para conocer la realidad en la que se encontraban.

ojos abrir, venda

ABRIR LOS OJOS es un texto que escribi hace tiempo que refleja un poco la oscuridad en la nos encubrimos a veces sin ser capaz de levantarnos y tirar hacia delante, sin ver más alla de lo que tenemos delante.

Invita a la reflexión de tu propia historia, de si actuas como un animal con la cabeza para delante sin fijarnos en lo que dejamos a nuestro alrededor y lo cada día nos hace más felices.

Abrir los ojos una historia de amor.

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