"Aunque la higuera no dé fruto ni la viña produzca uvas; aunque la cosecha del olivo se dañe, y los campos no produzcan alimento; aunque o haya ovejas en el corral, ni vacas e el establo; así y todo, yo me alegraré en Jehová, el Dios que me salva". Habacuc 3:17-18

Vine al mundo sin nada y nada me llevo, excepto lo vivido. Rete-convencido de que esto no es la vida. Hay muchas cosas que carecemos y encarecemos, así que no es nada de aquello que habló Jesucristo de “Yo he venido para que tengan vida en abundancia”… Eso no es aquí ni ahora, sino cuando se establezca Su reino, cuando seamos juzgados por nuestras faltas y pecados (por omisión y acción).

¿Sabe qué es lo bueno del cristianismo? Que toma todo lo despreciado en el mundo, que recibe “la escoria”, el “desecho” de las sociedades y de que hacemos mal con nuestra vida y LO TRANSFORMA, lo exalta del fango, y lo recibe como suyo.

En los días de Jesús, una prostituta, tenía tan mala fama como solemos descalificar a alguien que haya elegido ese trabajo como oficio. Puede que, en algunos casos, veamos belleza o placer en esas mujeres (y hombres) pero, en el fondo, cuando no pensamos en placer o escrúpulos, descalificamos a esas personas, no tanto por lo que hacen, sino por el medio y, ciertamente –Dios lo sabe- hay entre ellas (y ellos) personas con buenos sentimientos, compasivos y ayudadores, pues, no es el trabajo lo que nos entenebrece, sino el pecado, la actitud de quienes nos rodeen y su ambiente (o medios de procura). No obstante, como sabemos o podemos imaginar, hoy podemos maquillar ciertas cosas con otras etiquetas –tipo PlayBoy- y, lo que debía ser aborrecible (el sexo promiscuo y desleal) llega a considerarse glamoroso, elegante y hasta codiciable ¿Cuánto gana esa gente por unas horas de sexo alquilado? ¡Envidiable! El asunto es que ganan más que cualquiera que cubra una jornada de 8 horas “normales” y, para colmo, como ganan bien, se pueden dar el lujo de pagar por buenas cirugías plásticas, comprar buena ropa, consumir drogas “gratis” y vivir de un modo en que otros no podremos con un sueldo de subsistencia ¿Les envidiamos o les condenamos por haber elegido un camino distinto al nuestro?

Sea lo que sea ¡ya lo sabemos! Algunos oficios están proscritos por Dios. En este mundo nos remuneran bien, traen beneficios que muchos no conoceremos y, hasta hay hombres y mujeres que ingresan al lucrativo “negocio” de levantar una Iglesia para enriquecerse con la generosidad de quienes ofrendan de los que le sobra (o de lo que les falta). Lo importante, me parece, es no caer en la derrota, en el abatimiento extremo.

Hay personas que, de momento, solemos comportarnos como el conejito de aquella fábula con la carrera de la tortuga. Nos consideramos tan habilitados, tan bien dotados que, al menospreciar a los adversarios (sean problemas, personas o demonios) los subestimamos, nos descuidados y, por dormirnos sobre esos laureles (que no existen, sino en la imaginación del engreimiento de la mente) éstos avanzan y nos vencen: La vida, no siempre, ofrece una mejor oportunidad de caminar y de correr como AHORA.

Podemos –debemos- sobreponernos al error. Cualquier cosa que hayamos hecho o terminado mal PODEMOS ENMENDARLA. Si nos descuidamos y perdimos cualquier clase de carrera, oportunidad y/o competencia ¡No nos echemos al suelo! No nos rindamos ni nos demos por vencido. Podemos aceptar el dolor de una pérdida. Podemos aguantar el resentimiento de una batalla perdida POR NUESTROS ERRORES, pero –dejar que el abatimiento nos sumerja en el abandono de la derrota- no nos está permitido hundirnos en la desidia de la desesperanza abandonada ¡Neguémonos a darnos por totalmente vencidos!

En los días terrenales de Jesucristo había un deseo de independizarse de Roma y de los romanos. Muchos de Sus seguidores se sintieron decepcionados cuando Él no aprovechó Su popularidad para crear una insurrección política contra el imperio conquistador de Su pueblo (Juan 6:14-15 Lucas 24:21) y, contrariando al sentido común humano, se entregó a la muerte, a manos de quienes Él ya sabía que moriría... Si la vida verdadera fuera ésta, que en parte gozamos y en parte aborrecemos ¿Daría su vida por algo que no le daría más de lo que Ud compromete? Por otro lado, si fuera Vida de Verdad y en Abundancia, ¿Por qué no hay completa y permanente satisfacción en todo lo que hacemos en ella? Hemos hecho y probado de todo, pero, los que nos llena o nos colma de lo que anhelamos no podemos conservarlo más de unos minutos o momentos que no permanecen.

Corolario: Una pérdida, un fracaso (o una serie de ellos) no son la última palabra a todo lo que deseamos, soñamos y debemos seguir buscando hasta conquistarlo.

Paradójicamente, en 1948, Israel volvió a existir como nación. Hoy, un 4 de Julio del 2010, todavía tiene problemas sociales y políticos con los países vecinos que, hace siglos, le habían conquistado por sus muchas desobediencias. Es cierto que la ONU ni el Imperio Romano existe en la forma en que una vez estuvo conquistado, pero hoy ¡Gracias a Jehová! Tiene una autonomía, un poder político, militar y económico que no tuvo antes (ni lo tienen sus vecinos) debido al hecho de que muchos de sus hombres y mujeres perseveraron en la meta que hoy ya tienen (bajo un ambiente de lucha y conflicto plagado de envidias). ¿Qué nos enseña “perder para ganar”? Toca a Ud resolverlo.

La tortuga, de aquella vieja fábula tuvo más empeño que el veloz conejo: Prefiero viajar con mi pesado caparazón.

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