mariposa

Hoy un sentimiento extraño inunda mi corazón, muchos pensamientos que no me ayudan en nada, solamente abonan más dolor al momento duro que estoy experimentando con la reciente muerte de mi adorado hijo. A veces quisiera salir corriendo, huir pero sé que no solucionaría nada, quisiera esconderme de todos, pero hay una realidad que enfrentar, por más que quisieras obviarla no es posible, porque cada cosa que veo hace que este dolor que ahora siento se haga más pesado.

Pienso que todos hemos pasado, estamos pasando o pasaremos momentos como este, en donde pareciera que nos llueve sobre mojado, en donde no terminamos de salir de una, cuando viene otra en seguida, en donde el panorama no es el que quisiéramos y lo que estamos viviendo se nos hace una carga muy pesada de sobrellevar. Y es en esos momentos en donde se nos hace fácil pensar que Dios no esta con nosotros o algo pasa, porque no logramos sentirlo o no podemos ver que nos ayude.

Personalmente puedo decir que he vivido en los últimos 4 años muchos momentos en los que la he pasado muy mal, en donde las cargas se me han acumulado con una y otra muerte de un ser querido y en donde he llegado a pensar que quizá Dios se olvido de mi o que quizás Él no está interesado en mis problemas. Y es que las presiones que he tenido en la vida muchas veces me han hecho dudar de su presencia en Mi.

Pero también puedo dar testimonio que en los momentos en los que he creído que Él me ha olvidado, siempre ha actuado dándome mejores cosas de las que esperaba. Siempre hablo con Él, le hago muchas preguntas del porque de cada cosa que me pasa, Él siempre calla, solo escucha mis palabras y simplemente actúa a mi favor, cerrando mi boca llena de preguntas y cambiando mis palabras de quejas a palabras de agradecimiento. En muchas ocasiones en esos momentos en los que he sentido que no puedo más, me abraza, limpia mis lágrimas, levanta mi mejilla y me dice: “Yo estoy aquí” “Nunca te abandonaré”.

 

Muchas veces no he podido soportar su presencia y sus palabras a mi corazón y me desato llorando como una niña, me he sentído mal, porque Él siempre ha estado aquí conmigo solo que no he podido darme cuenta porque he puesto más atención a todo lo que estoy enfrentando y no a quien tengo a mi lado realmente. Como muchas veces me he disgustado el que algo que necesitaba o deseaba no se haya manifestado como yo quería, ahí recordaba que Dios es Fuente Infinita y Sabia, por eso siento gratitud por adelantado por las bendiciones que sé que están por venir, y dejo ir pensamientos de limitación acerca de cómo han de venir o ser. Dios es mi Fuente, y doy gracias por todo lo que ha pasado en mi vida llamese bueno o malo.

En muchas ocasiones quise enfrentar sola lo que sabía que iba a suceder con mi hijo y fracase, pero al girar mi vista me daba cuenta que Él siempre estaba ahí conmigo, que solo necesitaba dejar en sus manos cualquier situación, porque Él es el experto para solucionar lo que yo jamás hubiese podido solucionar. Me maravillo viendo como Dios actúa en mi vida, sigue actuando y seguirá haciéndolo, me llena de una convicción tan firme que a pesar del momento tan doloroso que estoy viviendo, me hace decir: “Yo sé que estas aquí”.

 

A veces Él calla, solo me observa, sé que en el momento que Él crea oportuno actuará, porque no me dejará sola, Él sigue estando conmigo, sigue cuidando de mí. Sé que Dios tiene mi dolor bajo control “¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupada? Mi esperanza la he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando en medio de este dolor. ¡Él es mi Dios y Salvador!” todo el tiempo me susurra al oído…. ¡NUNCA TE ABANDONARÉ!


JUDITH ROSARIO

corazones

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