He querido madrugar: Son las dos y mis ojos se abren aun esplendoroso día va a comenzar junio y hoy es el ultimo de mayo justo un domingo allá cerca de la frontera hoy celebraran el día de la madre, un poco es el motivo de mi viaje pero en verdad hay otros motivos.Arreglo mis cosas y después de un desayuno muy temprano inicio mi recorrido. Aún es muy oscuro, pero se presagia un día bueno, tal vez será caluroso después de pasar la cordillera.Despierto a mi salida de la población en la estación al bombero, para llenar el tanque de mi motocicleta el primer pueblo a 12 kilómetros se ve muy bien iluminado con las luces callejeras y uno que otro paisano y una que otra mujer, debajo de sus ruanas se aprestan a esperar el bus que pasará por allí a eso de las cuatro de la mañana.La brisa es muy fría y la mañana muy oscura.Al ir pasando las luces que despide la farola de mi moto refleja grandes gigantes al estrellarse con las arboledas que bordean el camino.En el segundo pueblo Cerrito la luz de día aún no aparece al igual que el anterior pueblo algunas personas bajo su sombrero y ruana se acomodan en alguna esquina esperando tal vez algún compañero de trabajo para iniciar una labor tempranera.Salgo del poblado y noto que aun las sombras me acompañan.La madrugada sigue cabalgando sobre los tejados de este frío y legendario pueblo que voy abandonando. Al acelerar sobre un terreno destapado, los 125 centímetros cúbicos y sus cuatro tiempos de mi yamaha hacen saltar como un caballo salvaje mi maquina de acero, demostrando su potencia y queriendo tragarse los kilómetros que le esperan de esta empinada cordillera, mas arriba pasando los tres mil metros de altitud, sentirá como yo, la falta de oxigeno, volviéndose mas lenta y perezosa.Sigo en mi incansable ascenso y ya van siendo las 5 del amanecer, el verano parece amenazar su comienzo y los primeros indicios de luz empiezan a reflejarse sobre los amarillos pompones de los frailejones que semejan en verdad desperdigados monjes a medida que avanzo sobre pequeños vallecitos de montaña regados en curvas de nivel, también por caprichosos romerales y bajos pajonales Abajo ha quedado el Mortiño y su aparte para la cascada El Salto que da inicio a la cuenca del Servitá en el río del mismo nombre.hermosa cascada que se despeña en hilos de plata y se pulveriza al chocar de las rocas para convertirse en bruma que las corrientes de aire esparce como una húmeda brisa.Voy coronando el Alto de Romerito, y mi memoria trae a recuerdo las historias de mi padre, que por los años 1923 al 30 andara estos lares cuando de muy niño hacía recorridos desde el municipio de Enciso hasta Pamplona en jornadas de dos y tres días dependiendo de las condiciones del clima, donde en ocasiones viajeros que se rezagaban en alguna jornada podían tener consecuencias graves debido a la hipotermia producida por bajas temperaturas, que les ocasionaba en ocasiones incluso la muerte.La mañana es muy fría y la escases de oxigeno a estos casi cuatro mil metros de altitud ahoga la potencia del motor de mi maquina, también a mi me afecta, pero el hecho de hacer este recorrido durante muchas veces durante muchos años me ha acostumbrado aprender a sortearlo, solo me dejo llevar del ambiente y el capricho de la naturaleza respetando su decisión de temperatura extrema, frío, niebla, lluvia o ventisca, no le hago oposición, solo comparto su modo, de igual manera disfruto cuando el clima me es benéfico, cuando esta claro soleado despejado y radiante, de una u otra manera lo disfruto, así como su soledad y su silencio, alguien dijo que el páramo no es triste, es nostálgico, y yo digo que es misterioso y nos ve con ojos adentro de nuestra alma y escudriñando dentro de nuestros sentimientos nos deja ver y sentir sus maravillas.Vuelvo al recuerdo de mi padre e imagino, de aquellos años acá como las cosas de la evolución cambian en el tiempo y el espacio, el mismo recorrido en este momento lo hago en escasas 5 horas con esta moderna maquina, que en algunas décadas quedará obsoleta debido a los avances de la tecnología.Ahora, si llevo conmigo una chaqueta térmica, un iglú de acampada y un liviano saco de dormir puedo pasar en casi cualesquier lugar de estos fríos páramos una tranquila y abrigada noche sin ningún inconveniente, no así en aquellos años 20las posadas para aquellos viajeros de antaño eran un lugar seguro de refugio, porque seguramente en aquellos años no se hablaba del calentamiento global ni que el clima estuviese cambiando a consecuencia de la contaminación el desarrollo y la tecnología, por eso en aquellos años el clima de estos lugares de alta montaña era verdaderamente extremo.Desde abajo con la primera claridad diviso un cerro que semeja el seno de una mujer y su pezón, le he colocado "Pezón Materno" es mi punto de referencia hacia donde la vía me encumbrará, para coronando el ultimo risco de Romerito, comenzar el descenso hacia el norte, la tierra de frontera con la República Bolivariana de Venezuela."Pezón Materno " se divisa como una cumbre de alta montaña muy oscura, y a esta hora con la luz que desde el oriente comienza a esclarecerlo, le da una dimensión majestuosa y muy nítida, a medida que la luz la inunde desaparecerá, al comenzar a coronar la ultima cumbre Pezón Materno desaparece y nunca me he preocupado por saber hacia que lado se encuentra y porqué desaparece, solo lo tomo como un hermosos punto de referencia y luego desaparece de mi deseo y pensamiento. Cinco y veinte minutos de la madrugada, y estoy sobre la Ultima cumbre de Romerito, me detengo y apago el motor, al oriente los primeros reflejos a esta época del año dan un espectáculo increíble, las tomas de mi cámara fotográfica describen en mínima parte la belleza del espectáculo, el infinito espacio en este lado de la cordillera esta tachonado de nubes matizadas de tonos en gamas de grises, rompiendo esa armonía brumas de color rojo y naranja que penetran es su configuración dando un aspecto fantasmagórico y multitud de figuras, es increíble como con cada minuto que la luz aparece, van cambiando los colores y la forma, y esas montañas y cumbres frías oscuras y dormidas, despiertan de pronto para cantarnos la existencia y lo bello de la creación; quien al ver un espectáculo de estas dimensiones no sienta una profunda emoción y respeto es porque su alma está muerta o sus sentimientos han dejado de existir. El silencio sigue siendo profundo la soledad infinita pero hermosa, solo escucho mi agitado respirar y el sentimiento de una tenue brisa que se deja sentir, tal vez sea el espíritu de viajeros que a su cansado paso inician la jornada en el recuerdo de sus huellas de épocas pasadas y se les ha permitido volver a estar en estos lugares que los humanos no alcanzamos a dimensionar, ni a ver con nuestros ojos carnales, llenos a veces de preocupación y engaño ante lo trivial de la existencia.Cierro mis ojos para saludarlos, y siento como alguien especial toca mi espíritu, es el halo inconfundible en el paso de lo inexplicable es el saludo del espíritu de mis padres, estas son las cosas maravillosas que le debo a lo misterioso de la naturaleza.No puedo menos que respirar profundo concentrando toda mi energía en esta maravilla natural y recargándome con esa esencia que brota de manera espontanea de lo natural, me he olvidado del mundo, mi mente queda en blanco, y quiero disfrutar este instante de manera plena, así como lo disfrutamos en el momento ultimo de la vida, así como lo disfrutamos en el comienzo de la muerte, esta muerte que comienza cuando empezamos a vivir, y esta vida que tenemos y contemplamos como contemplo estos amaneceres en estas montañas pensando y creyendo que tal vez estas sean eternas como el tiempo y puede que el tiempo y este universo sean eternos, mi cuerpo material yo, no, mi espíritu, si.Debo continuar, volver a la realidad y para no dañar la armonía ni mi pensamiento, dejo rodar mi motocicleta apagada en este vertiginoso descenso, entro como por un túnel en medio de dos montañas es un magnífico cañón en la mañana, una de las paredes de estas dos montañas la occidental se ha cubierto de una luz rojiza que detrás de la otra montaña el amanecer despide iluminándola parcialmente y anunciando que el día a comenzado, sigo con el despertar de la creación descendiendo y despertando con ella, me doy cuenta que estoy entrando a la civilización o mejor a lo habitado porque en mi camino un grupo de ovejas se me ha atravesado y escucho el lejano ladrar de un perro, al fondo diviso una columna de humo de alguna choza campesina que indica que todo ha amanecido y la colada del café invita a comenzar el laboreo campesino. al culminar parte del descenso me encuentro con una luz radiante de un día veranoso y frío aún, paso la linea que parte los dos departamentos Santander y llego a Presidente, un caserío que ya pertenece al departamento Norte de Santander de allí en adelante una cinta asfáltica en una muy bien trazada carretera, viene ejecutándose kilómetro a kilómetro y que es un orgullo y maravilla de la ingeniería civil. El velocímetro de mi maquina marcará ahora en una alocada y rauda carrera los 70 u 80 kilómetros por hora disfrutando las ventajas de la tecnología, solo por sentir la sensación que queremos sentir los humanos volar, alguien me ha dicho que la sensación mas parecida a volar es andar en una moto sobre una cumbre y se lo he creído por que lo he vivido.De aquí en adelante vuelo, tal vez hacia la vida tal vez hacia la muerte, solo como lo que soy, un nómada, un enamorado de la vida, un caminante de la existencia, un minúsculo punto de un pequeñísimo planeta llamado Tierra en un Sistema Solar donde vago sin rumbo y sin destino pero con un único objetivo seguir caminando. hasta que la luz del atardecer se extinga para comenzar en un nuevo día una nueva luz, y un nuevo amanecer.

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