Muchas personas pasan años y años intentando reducir la grasa corporal extra con poco o ningún éxito, porque ese es el efecto de estar siguiendo una dieta y cometiendo varios errores al mismo tiempo. La pérdida de grasa es uno de los objetivos más comunes entre las personas, pero definitivamente no es una tarea fácil.

Para contrarrestar el efecto yo-yo de tus dietas, hay que comprender qué errores puedes estar cometiendo y evitarlos.

¿Qué puedes estar haciendo que te impide ver resultados?

1. Estás comiendo demasiado.

Parece un error evidente, pero el hecho es que muchas personas no saben cómo calcular cuántas calorías estás comiendo en una comida. Por ejemplo, una ensalada puede parecer una opción saludable, pero puede contener aproximadamente 600 calorías sin que te des cuenta.
Probablemente no vas a tener en cuenta las salsas, aceites y todos los condimentos utilizados para que la ensalada se vuelva más sabrosa. Debes estar consciente de que cuando comes en un restaurante no puedes controlar la cantidad y la calidad de lo que estás comiendo y ese puede ser el problema.
La regla es simple: el proceso de pérdida de peso se basa en comer menos calorías que las que gastas durante el día. Sin embargo, hay una cierta complejidad en esta regla, porque debe tenerse en cuenta la calidad de las calorías ingeridas, por lo que es esencial que exista una combinación adecuada de proteínas, carbohidratos y grasas saludables para construir masa muscular magra y quemar grasa naturalmente. En General, una porción de 40% carbohidratos, 40% proteínas y 20% de grasa es una buena manera de encontrar un equilibrio y hacer un cambio positivo. Sin embargo, esta no es la regla de oro para todo tipo de organismos, así que es esencial que tengas un seguimiento especializado. Muchas personas tienen que reducir la ingesta de carbohidratos para ver resultados y aumentar un poco el consumo de grasas saludables, para al menos darle al cuerpo una fuente de energía alternativa. Debes encontrar el mejor método para tu metabolismo y no seguir un modelo estandarizado porque cada caso es diferente.

2. No ingieres la cantidad suficiente de proteína.

La proteína es útil no solo para construir y reparar el tejido muscular. Un estudio publicado en 2003 en el Journal of Nutrition mostró que se realizó un experimento con dos grupos de mujeres con sobrepeso y durante el proceso el número de calorías ingeridas era idéntico; sin embargo las mujeres que cumplían una dieta incluyendo 128 g de proteína por día perdieron más peso que los miembros del grupo que consumieron 68g de proteínas diariamente. Al ingerir este macronutriente en las cantidades adecuadas teniendo en cuenta tu peso corporal, vas a quedarte más lleno durante las comidas y tendrás menos hambre durante todo el día. Elige comidas ricas en proteínas para cada una de las comidas principales.

3. Estás comiendo demasiado rápido.

Comer demasiado rápido no es bueno para tu dieta. El hecho de tragar rápido va hacer con que, también, estés tragando aire y causando la hinchazón del estómago. El cerebro necesita 20 minutos para procesar el mensaje de que el cuerpo ya está saciado, por lo que comer demasiado rápido te hará comer más de lo que realmente necesitas.

4. Estás ingiriendo líquidos innecesarios.

El único líquido que tu cuerpo realmente necesita es agua. Por supuesto que puedes beber café, té y a veces incluso leche, pero un consumo constante de bebidas azucaradas perjudicará la pérdida de grasa (no se incluye: los capuchinos, tés embotelladas, que normalmente tienen mucho azúcar, etc.). En el caso de las bebidas alcohólicas, es bien sabido que la cerveza es aún el mal menor; sin embargo, debes evitarla siempre que puedas.

5. Pensar que todos los alimentos saludables no tienen calorías.

No es correcto. No importa cuánto saludable es un cierto alimento, porque si comes demasiado, vas a tener dificultades en perder grasa. Por ejemplo, los frutos secos tales como: nueces, almendras, avellanas o semillas son altamente nutritivas, pero las calorías que contienen pueden ser excesivas si comes demasiados. Normalmente, estos alimentos deben ser contados e ingeridos con una merienda (por la mañana o la tarde).

6. Está constantemente bajo estrés.

El estrés es un asesino silencioso. Cuando estás bajo estrés, tu cuerpo produce cortisol encima de lo normal, lo que conducirá a la acumulación de grasa corporal y evita que te acerques de tu objetivo. Para contrarrestar este fenómeno, adopta técnicas de relajación en tu vida cotidiana, como: sauna, yoga, ver una película, leer un libro, meditar, o cualquier otra actividad que te haga relajar.

7. No estás durmiendo horas suficientes.

Tal como el estrés, la falta de sueño eleva los niveles de cortisol y aumenta la susceptibilidad a la acumulación de grasa. Establece un horario y adopta rutinas que te obliguen a cumplir con un mínimo de 8h de sueño por noche.

Además de las siete razones que te presentamos, puedes estar poniendo poca intensidad en tus entrenamientos y necesitas nuevos estímulos para salir del punto de estancamiento en el que te encuentras. ¿Ya has probado el Crossfit?

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