póster

Luego de trece años de fanatismo obsesivo y una vida irremediablemente desviada hacia la porción más friki del espectro social, me tocaba ver la pieza final de la saga de la Tierra Media. Una última oportunidad para ver como un inmenso grupo de orcos harapientos era milagrosamente devastado por una pequeña guarnición de valientes defensores caucásicos de todos los tamaños. Como cualquier otro aficionado de la fantasía, sabía que la peli tendría una porción generosa de secuencias inverosímiles que tendría que engullir sin masticar. Sin embargo, esta peli en particular demanda en esfuerzo tremendo de ofuscamiento intelectual voluntario. Por ese motivo creé una lista de cosas que uno debería evitar preguntarse mientras ve la cinta. Ustedes saben… apagar las súplicas del razonamiento y canalizar al niño de trece que vio la Comunidad del Anillo creyendo que un hombre podía ser perforado por tres flechas y continuar con la matanza de orcos como si se tratase de picaduras de mosquitos.

1.- ¿Radagast, Tauriel y Legolas estaban en el libro? Un minuto... !¿Estaba alguna de estas otras cosas en el libro?!


 

Tauriel

Un poco después de cumplir veinte, las circunstancias nos empujan a aprender una de esas odiosas lecciones de la vida: "Más no necesariamente es mejor" Primero es la cerveza, luego la pizza y, quizá más tristemente, las películas sobre la Tierra Media. Originalmente Guillermo del Toro debía dirigir dos películas tituladas “Un viaje inesperado” y “Una ida y una vuelta”. Según el buen Guillermo existía un momento climático justo a la mitad que dividía el libro en dos partes perfectamente equilibradas. La adición de una tercera película obligó a Peter Jackson a incluir secuencias que nunca tuvieron un sitio en el libro, y por un buen motivo. De cualquier modo, si leíste el libro sugiero que evites señalar cada licencia artística… Seguro pierdes la cuenta antes de los primeros diez minutos.

2.- ¿Cómo serían los hijos de Kili y Tauriel?

Basándose

Una noche apasionada con Arwen Undomiel suena divertido. Una noche con la hermana bigotona de Gimli… ¡Para nada! ¡No se supone que los enanos tengan sex-apeal!
Se que hay gran competencia por este puesto pero, para mí, este romance interacial es la adición más infame introducida por las pelis de Peter Jackson. La simple posibilidad de un enano-elfo es suficiente para perturbar hasta la más sagrada de mis fibras. Además, con la diferencia de tamaños y la sugerente flexibilidad de Tauriel, es difícil no ponerse creativo con la mecánica de todo el asunto... Te harás un gran favor si reprimes esos poderosos fantaseos sexualoides cuando veas a esta parejita intercambiar giños.

3.- ¿Debería reflexionar nuevamente sobre Legolas y Gimli en una Tierra Media post Kili y Tauriel?

Legolas y Gimli

No quiero sugerir que había alguna especie de relación homosexual entre Legolas y Gimli… no, en serio, de veras no quiero imaginar ese tipo de cosas… Pero, por otro lado ¿No es Legolas un tanto afeminado de todos modos?... ¡No! No quiero imaginar nada… Nada en absoluto. La cabeza despejada… Nada de revisitar esas escenas romanticonas de Las Dos Torres… Además, como dijo Ian Mackallen, no hay tal cosa como sexo en la Tierra Media… Si… Eso mantuvo mi inocencia intacta luego de ver a Sam y Frodo decenas de veces haciendo cosas que no tenían absolutamente nada que ver con el sexo… ¿Verdad?

4.- ¡¿Qué cara &€@?! (En cualquier escena de combate en la que participe Legolas)

Olifante

¿Recuerdan la escena del Olifante en el Retorno del Rey? Pues ese era Legolas a media máquina. Resulta que, completamente liberado del lastre de Gimli y Aragon, Legolas es un verdadero ejército de un solo hombre. De hecho, liberado del lastre de la tecnología cinematográfica de la década pasada, no tiene que obedecer siquiera las leyes de la física.

5.- No, en serio ¡¿Qué cara€&@!? (Unas secuencias de combate de Legolas después)

Five Armies

Si Aragon hubiese llevado consigo al Legolas del Hobbit a su famoso viaje hacia Mordor, quizá habría celebrado su coronación con los nueve miembros de la comunidad del anillo, incluido un Boromir que jamás habría recibido ninguna flecha y un Gandalf con su capa gris de siempre. Un miserable centenar de uruk-hais a las orillas del Anduin no habrían sido rivales para semejante habilidad de combate. Lamentablemente Legolas olvidó llevar su mejor juego para esa aventura, pero descuiden, definitivamente no olvidó traerla consigo para la batalla de los cinco ejércitos.

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